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viernes 3 de abril de 2026

A tener en cuenta

Nueve hábitos clave para cuidar los riñones y prevenir enfermedades silenciosas

Más de cinco millones de argentinos padecen enfermedad renal crónica, muchas veces sin saberlo. Detectarla a tiempo es clave, pero la mejor estrategia es la prevención: adoptar hábitos simples como hidratarse bien, controlar la presión arterial y evitar el exceso de sal puede marcar la diferencia y proteger estos órganos vitales antes de que aparezcan los síntomas.

Por Redacción Tiempo de San Juan

En silencio y sin dar señales claras, la enfermedad renal crónica (ERC) avanza en millones de personas. Solo en Argentina, afecta a más de cinco millones de adultos, es decir, uno de cada ocho; mientras que a nivel global ya impacta a más de 845 millones. De no cambiar esta tendencia, podría convertirse en la quinta causa de muerte en el mundo para 2040, según proyecciones internacionales.

Los riñones, esos órganos con forma de frijol que filtran más de 190 litros de sangre al día, cumplen funciones vitales: eliminan desechos a través de la orina, regulan la presión arterial, equilibran líquidos y minerales, y estimulan la producción de glóbulos rojos. Sin embargo, su deterioro suele detectarse tarde, cuando la pérdida de función ya es considerable e irreversible.

Por eso, especialistas y entidades como la Sociedad Argentina de Nefrología (SAN) y la National Kidney Foundation insisten en la necesidad de adoptar hábitos cotidianos que ayuden a proteger estos órganos desde edades tempranas, especialmente en personas con factores de riesgo como hipertensión, diabetes, obesidad o antecedentes familiares.

¿Cómo prevenir el daño renal antes de que aparezcan los síntomas?

La ERC se desarrolla de forma progresiva. En sus primeras etapas (1 a 3a), los pacientes no presentan síntomas. Solo en fases avanzadas —como la 3b en adelante— pueden surgir señales como fatiga, edemas u orina espumosa. Por eso, la prevención juega un papel crucial.

A continuación, las nueve prácticas diarias que los especialistas recomiendan para preservar la salud renal:

1. Hidratación adecuada

Beber entre 1,5 y 2 litros de agua por día ayuda a eliminar toxinas, mantener la presión arterial estable y equilibrar minerales como el sodio y el potasio. La orina clara o ligeramente amarilla es un buen indicador de hidratación. También se pueden incluir líquidos saludables como jugos naturales sin azúcar, caldos bajos en sodio o leches vegetales sin aditivos.

2. Controlar la presión arterial

La hipertensión es una de las principales causas de daño renal. Medir la presión regularmente y seguir las indicaciones médicas para mantenerla en valores adecuados reduce significativamente el riesgo.

3. Monitorear la diabetes

Hasta la mitad de los pacientes diabéticos desarrollan daño renal. El control glucémico y los análisis para evaluar la función renal son fundamentales para detectar a tiempo posibles complicaciones.

4. Reducir el consumo de sal y ultraprocesados

El exceso de sodio eleva la presión y sobrecarga los riñones. Se recomienda limitar embutidos, snacks, conservas y productos con alto contenido de sodio o azúcares simples. Una dieta basada en alimentos frescos y bajos en sal protege tanto los riñones como el corazón.

5. Actividad física regular

Hacer ejercicio al menos 30 minutos al día, cinco veces por semana, ayuda a controlar el peso, prevenir hipertensión y diabetes, y mejorar la salud vascular.

6. Evitar el tabaquismo y el alcohol

Fumar reduce el flujo sanguíneo hacia los riñones, mientras que el alcohol en exceso puede causar deshidratación y elevar la presión arterial. Limitar o evitar su consumo es clave para quienes ya tienen factores de riesgo.

7. No automedicarse con analgésicos

El uso frecuente de antiinflamatorios como ibuprofeno, diclofenac o naproxeno puede ser tóxico para los riñones. Estos medicamentos deben usarse solo bajo prescripción médica y por períodos limitados.

8. Elegir bebidas saludables

Las bebidas también influyen en la salud renal. Se aconseja evitar refrescos con fosfatos (como las colas oscuras), energizantes, alcohol en exceso y bebidas azucaradas. En cambio, se recomienda optar por agua, jugos naturales y caldos sin sodio.

9. Realizar controles médicos periódicos

Los análisis de sangre y orina, como los niveles de creatinina y albúmina, permiten detectar alteraciones en etapas tempranas, incluso antes de que aparezcan los síntomas. Estos estudios deben integrarse a los chequeos de rutina, especialmente en personas con antecedentes o enfermedades crónicas.

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