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domingo 22 de marzo de 2026

De película

Lo robaron los nazis y apareció en Mar del Plata: la increíble historia de un cuadro

La hija del financista que poseía el cuadro, robado en el siglo pasado a un marchante judío, intentó explicar por qué lo tenía.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Desde hace un tiempo los investigadores vienen siguiendo la historia del cuadro “Retrato de una dama”, que fuera robado durante la ocupación nazi en los Países Bajos y que ha sido encontrado en el living de una casa en Mar del Plata, y que ahora sumó un nuevo capítulo con la declaración de Patricia Kadgien.

Al ser indagada por la Justicia local, la hija del financista Nazi Friedrich Kadgien intentó explicar los motivos que la llevaron a esconder la obra de arte antes del allanamiento que se llevó a cabo en su domicilio y en otras propiedades familiares, y cuya decisión le costó, tanto a ella como a su esposo, el arresto domiciliario por entorpecer la investigación.

Frente a la justicia, Kadgien relató que mudó el cuadro entre 1989 y 1990 desde General Alvarado a Mar del Plata, y que la obra, de unos 116 por 87 centímetros y con un marco dorado de 13 cm, siempre fue conocida en la familia como “el monje”. “Era un retrato de quien yo entendí en aquel momento se trataba de un monje o alguna persona religiosa”, aseguró.

Por 35 años, el cuadro decoró el living de su casa, sobre un sillón triple y entre dos veladores, pero la situación cambió cuando puso en venta la propiedad. “En agosto empecé a recibir llamados de una persona que se presentaba como periodista, que refería haber accedido a mi casa por medio de terceros y aparentemente, en el marco de una visita concertada con la inmobiliaria, había tomado contacto visual con el cuadro que adjudicaba a un coleccionista holandés y cuya restitución me exigía”, explicó

Kadgien contó que pensó que se trataba de una estafa virtual. “Dejé de atender números desconocidos, di instrucciones a la inmobiliaria de retirar la casa de la venta y saqué todos los bienes de valor, porque ignoraba los alcances de estos llamados”, se excusó. La sorpresa fue total cuando vio imágenes de su living en los medios, que hablaban de un cuadro robado por jerarcas nazis durante la Segunda Guerra Mundial y buscado por la Interpol.

“Jamás oculté dicho cuadro a terceros; aquel estuvo siempre visible en el living de mi casa e ignoraba por completo el presunto origen que se refería. Mi casa es una vivienda de clase media, sin bienes suntuarios en su interior y frecuentada por amigos del matrimonio y de mis hijos”, aseguró.

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