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domingo 22 de marzo de 2026

Punto de vista

Juan Carlos Maqueda: "García-Mansilla tiene que acatar lo que decidió el Senado y renunciar"

El magistrado que estuvo en la Corte durante 22 años también consideró "una bravocunada" el decreto 137 del presidente Milei que nombró a ese constitucionalista y al juez Ariel Lijo en el máximo tribunal en comisión.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Entre libros de historia sobre el “Manco” Paz y el general Juan Bautista Bustos, el ex juez de la Corte Juan Carlos Maqueda consideró que el actual miembro del tribunal, Manuel García-Mansilla, tiene que “acatar” el rechazo del Senado y renunciar por más que el decreto del presidente Javier Milei que lo nombró en comisión y le dio mandato hasta fines de año. Relajado en un sillón de su departamento ubicado sobre la avenida Santa Fe, Maqueda que fue juez de la Corte durante 22 años hasta diciembre pasado opinó que si el recurso de queja de la ex presidenta Cristina Kirchner no tiene argumentos constitucionales se tiene que resolver “rápido”.

Cinéfoto y amante de los tallarines que le cocina su esposa María Belén Ferrer Deheza , Maqueda opinó que el decreto 137 del presidente Javier Milei que nombró a Lijo y a García-Mansilla fue “una bravocunada” en un momento de “baja calidad institucional” en la Argentina. La siguiente es una síntesis de la entrevista.

- El Senado rechazó el jueves los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla como candidatos a la Corte. Desde el punto de vista del derecho, García-Mansilla que está designado en comisión por un decreto presidencial debería continuar en su cargo hasta fin de año o renunciar?

- La Constitución establece que para designar un juez de la Corte tiene que participar el poder ejecutivo, a través del presidente que lo propone, y el poder legislativo, a través del Senado, que decide si le da acuerdo. Se trata de un acto complejo que no se puede simplificar. (García-Mansilla) fue designado por un artículo que contempla la excepcionalidad en la Constitución. Fue establecido en la Constitución en la reforma de 1860. Era muy comprensible porque en aquella época donde el Congreso trabajaba solamente 5 meses desde el primero de mayo al 30 de septiembre y los senadores específicamente, se volvían a sus provincias en carretas. No había ni siquiera ferrocarril. Era un período muy corto el que tenía el Senado para dar el acuerdo. La posibilidad de que la Corte Suprema de Justicia quedara vacante era muy seria. Entonces, el constituyente de 1860 estableció que se podía designar en comisión y le puso como límite que no podía exceder del año. El año parlamentario en aquella época terminaba el 30 de septiembre y hoy termina el 30 de noviembre. Nos encontramos ante un caso excepcional histórico. En este caso, debo decir que la primera sorpresa es de tipo político porque el Presidente designó en comisión a un juez de la Corte tres días antes de que termine el periodo extraordinario (cuyo pliego) se venía tratando desde hace un año atrás. Fue una bravuconada, una provocación al Congreso. Y el Congreso obviamente que iba reaccionar y la sesión (del jueves) era esperable. Entonces yo con esa filosofía que es la del acto complejo, creo si el acuerdo se niega, como es el caso que usted me plantea específicamente, ya nunca más va a poder ser un juez permanente. Entonces, hay que acatar lo que lo que dice el Senado. Esta es mi posición. Aunque es cierto que la jurisprudencia de la Corte es variada en ese sentido. En la década del 50 hubo un caso donde un juez que había sido reemplazado cuando llegó la democracia en época de Frondizi. Llegó a la Corte y luego la Corte le dijo que si el Senado no le había dado acuerdo, él no era más juez, el que era juez era la persona que habían designado su lugar. Ahora, también en la década del 70 hay un fallo en la época democrática también donde se dice que un juez que fue designado en comisión puede terminar su período hasta el 30 de noviembre. Por eso digo, estas dos posiciones existen en la Corte. Yo soy de los que cree que al no darle acuerdo del Senado tiene que tiene que renunciar.

-Doctor, además de estos argumentos jurídicos que está hablando sobre la situación de García-Mancilla, algunos han sostenido que si permanecen el cargo podrían ser inválidos o podrían impugnarse los fallo que firme…

-Desde que salí de la Corte cada vez que he hablado lo he hecho en defensa de las instituciones democráticas. Y una de esas instituciones democráticas es la Corte. Por lo tanto, no me gusta hablar ni de los que integran la Corte actualmente ni de los que están propuestos. Le voy a contestar el tema desde un punto de vista sin nombrar a la persona concretamente. Sí, una situación semejante puede dar lugar a que cada vez que haya un fallo en contra de la parte que viene planteando el recurso extraordinario ante la Corte se pueda pedir una nulidad. Y eso se puede llegar a convertir en un problema. Porque empezará en primera instancia, seguirá en la cámara, pero finalmente tiene que ir a la Corte para que resuelva. Y va a ser muy difícil que la Corte que le tomó el juramento a García-Mansilla lo pueda resolver, seguramente tendrán que ser los conjueces los que lo tienen que resolver. Entonces, todo esto complica la situación. Además, obviamente en este momento hay tensiones entre el presidente de Milei, el Congreso, la justicia y el periodismo.

- ¿Por qué opinó que el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner fue el que más presionó a la Corte'

- (Visiblemente molesto) Sí, fue el gobierno de Alberto Fernández. Empezó si no me equivoco en el 2023, un primero de enero en que anunció que le iniciaba juicio político a la Corte. Y bueno, nos tuvo todo el año con el juicio político. Se siguió trabajando lo mismo en la Corte, pero el peso de un juicio político obviamente es importante para quienes estamos trabajando. Fue el gobierno de Alberto Fernández el que más incomodó a la Corte sin duda.

- ¿Con el impulsó de Cristina Kirchner que quería echarlos y ampliar la Corte, por ejemplo?

- Sí, sí, sí, pero todo eso lo propuso el poder ejecutivo que encarnaba Alberto Fernández. En las presidencias de Cristina Kirchner tuvimos también presiones, pero se resolvieron a través de sentencias. Por ejemplo, en el caso de la llamada la "democratización" del poder judicial. Y el poder ejecutivo acató el fallo de la Corte. En el caso de Alberto Fernández fue un hostigamiento permanente desde que asumió él. Permanece.

- Y Alberto no acató el fallo de la Corte sobre la quita de la coparticipación federal a la Ciudad de Buenos Aires...

- Estuvo 2 años sin acatar el fallo de la coparticipación a la ciudad de Buenos Aires. Y uno de los motivos del juicio político era ese fallo y otro de los motivos era el fallo donde la Corte le había reconocido autonomía a la ciudad de Buenos Aires para comenzar las clases después de la pandemia. Hay muchos antecedentes para para decir que ese fue el peor momento, por lo menos, para mí.

- Usted estuvo un año conviviendo con el gobierno del presidente Javier Milei ¿Por qué habló su discurso despedida de una falta de calidad institucional en este año de esta nueva administración presidencial?

- Creo que es un tema que estamos viviendo no solamente en la Argentina, sino en el mundo. Como el presidente de los Estados Unidos, al presidente Trump llegan por la vía democrática, pero después se apartan total y absolutamente de las formas republicanas. El caso más patético de Trump es que cuando terminaba su primera presidencia y había perdido las elecciones mandó a tomar el Congreso. Nunca me hubiera imaginado en mi vida ver tomado el Congreso de los Estados Unidos. La justicia trabajó en ese sentido después de la toma del Congreso. Hubo 1500 personas aproximadamente que fueron imputadas, fueron procesadas algunas y fueron condenadas. Pero el presidente Trump cuando volvió a ganar su segundo mandato lo primero que hizo en una acción pública fue indultar a todas estas personas. Ese es un acto que choca de frente con los principios republicanos. Lo primero que nos lleva es a preguntarnos entonces es ¿dónde queda la Justicia? Fue como un acto de revancha directamente. Es cierto que hay presidentes norteamericanos que cuando se van al fin del mandato firman indultos. Pero este no es el único caso en el mundo.

-Y esa es una forma de limitar la democracia...

- Nos encontramos con que en todos lados funciona el capitalismo, pero funciona a medias la democracia La democracia funciona media porque es lo que permite la llegada al gobierno. Pero cuando se llega al gobierno se olvidan de los principios democráticos y de los principios republicanos. Y tenemos un apartamiento total y absoluto. En Argentina todavía no nos hemos apartado de la democracia y estamos a tiempo. Pero que hay una baja calidad institucional. Porque tenemos una tendencia del presidente (Milei) a no dialogar, que es una característica típicamente democrática y republicana. Y tiene otra característica de no acordar. Tenemos una característica de esta presidencia a montarse en hechos fácticos que dejan de lado el cumplimiento de la Constitución, por ejemplo, los decretos de necesidad y urgencia. Y uno de los últimos, que fue el DNU con respecto al Fondo Monetario Internacional, fue vergonzoso porque se dejó de lado una ley y además se dejó de lado los preceptos constitucionales. Los preceptos constitucionales mandan a que la deuda interna y la deuda externa sean tratadas en el Congreso. Además, hay otro hecho notorio. La Constitución ha querido que el presupuesto sea la ley de leyes y sea tratada en el Congreso para tener un control sobre lo que contiene el presupuesto de gastos y recursos. Ya vamos por el segundo año y se sienten muy cómodos sin un presupuesto.

-¿Es cómo buscar eludir lo que marca la Constitución con argumentos económicos?

-Es una forma de ir dejando de lado los temas constitucionales y la Constitución no es optativa. La Constitución no se cumple o no se cumple y en estos casos no se cumple. En estos casos no se cumple. Entonces, yo lo que veo es una tendencia a tratar todos los temas económicos como lo más importante del mundo y dejar los temas institucionales, que es como una molestia el tema institucional. Porque si fuera como un límite, si uno lo tomara como un límite que es lógicamente un límite a los poderes en el Estado la Constitución, sería natural, pero tomarlo como una molestia y permanentemente tratar de dejarlo de lado, eso es baja calidad institucional. Un presidente que insulta a los congresistas llamandólos ratas, es otro ejemplo de baja calidad institucional. Un presidente que tiene intolerancia con los propios y con las ajenos es una baja calidad institucional y un presidente que se siente aliado internacional de Trump, de Orbán, de Erdogan y de Putin, es un presidente que eligió el bando de los que llegan a través de la democracia y se dedican a socavar la democracia y la República permanentemente y a mí esto me preocupa seriamente.

FUENTE: Clarín

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