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domingo 12 de abril de 2026

Protesta

Denuncian una base "yanqui" camuflada en una provincia argentina

El colectivo social sospecha que detrás de un centro de ayuda ante catástrofres, hay otras intenciones.
Por Redacción Tiempo de San Juan

El 8 de agosto del año pasado, a las afueras de un moderno hotel en Neuquén, decenas de personas, pancartas en mano, repudiaban la presencia del embajador de Estados Unidos en Argentina, Marc Stanley.

El diplomático asistía a una cumbre inédita en nuestro país: una reunión con representantes de las corporaciones petroleras más poderosas del mundo en una provincia que se había convertido en promesa de ganancias multimillonarias.

En esa misma provincia se anunció en 2018 la construcción de instalaciones diversas, en un predio fiscal localizado dentro del Lote Z1, sobre la margen sur de la Autovía Norte, muy cerca del Aeropuerto Internacional Juan D. Perón, bajo la dirección y el financiamiento del Comando Sur de EE.UU. ('US Southern Command').

Mientras que Washington asegura que las obras son parte de un proyecto de 'ayuda humanitaria', cuyo objetivo es mejorar la capacidad de respuesta de Neuquén frente a desastres naturales, los vecinos se mantienen desconfiados y en alerta, publicó RT.

Es que no es solo que los Gobiernos provincial y nacional se han negado a ofrecer información detallada sobre la obra, sino que tampoco se conoce a cambio de qué se avaló que EE.UU. mantenga una posición en una zona considerada de alto valor estratégico.

De cara a la inercia gubernamental, los vecinos de la provincia se han organizado para oponerse a la presencia norteamericana. Así es como nació la 'Multisectorial NO a la base yanqui en Neuquén'.

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La organización está integrada por sectores diversos de la sociedad argentina: el pueblo mapuche, vecinos de la provincia, partidos políticos, sindicatos y colectivos como las Madres de Plaza de Mayo y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).

Si no se da marcha atrás, afirman los integrantes del colectivo, sería la primera vez que EE.UU. instale una base militar en el país.

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Las claves del proyecto

Desde junio de 2018, a solicitud del Gobierno de Neuquén, la Embajada norteamericana anunció la construcción de una obra que los habitantes de esta provincia han calificado como una "base militar camuflada".

Se trata de un proyecto de infraestructura que forma parte de una estrategia de alcance continental: el programa de 'Asistencia Humanitaria y Respuestas a Desastres Naturales', auspiciado por el Comando Sur de EE.UU. ('US Southern Command').

De acuerdo con los términos utilizados por Washington, se trata de un 'Centro de Operación y Coordinación ante Emergencias', un conjunto de obras que tiene por objetivo socorrer a los habitantes de la provincia en caso de catástrofes naturales.

A través de un comunicado de prensa, la Embajada estadounidense informó que los costos serían de 1,3 millones de dólares y su construcción estaría a cargo de una empresa privada.

Entre sus componentes el comunicado destacaba:

Ante la opinión pública, el proyecto se presenta como un acto de solidaridad internacional, como una muestra del compromiso de EE.UU. a la hora de apoyar a poblaciones vulnerables ante desastres naturales.

Tan pronto se concluya la obra, Washington pretende donarla a la Defensa Civil de la provincia. En una de sus visitas a Neuquén, en agosto del año pasado, el embajador Marc R. Stanley aseguró a la prensa local que no había nada que temer.

El Gobierno de EE.UU., según el diplomático, no desplegaría en ningún momento a sus Fuerzas Armadas, haría solo una "entrega de llave" de las instalaciones. "Es un regalo para la gente de Neuquén", atajó.

"Es un centro de emergencias, que es como un depósito de herramientas que tendrá palas, equipo de combate del fuego, abrigos (…) digamos que las personas pierden su casa por una inundación o un incendio, o algo así, y necesitan un lugar para quedarse".

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Según sus palabras, quienes protestan contra la obra, no solo terminarán arrepintiéndose, sino que hasta ofrecerán disculpas a la Administración norteamericana cuando se vean necesitados de ayuda.

A contrapelo de la narrativa del embajador, Laura Goitisolo, psicóloga de formación, y quien ha venido acompañando las actividades organizadas por la 'Multisectorial NO a la base yanqui en Neuquén', asegura que se trata de una trampa. La obra es, en realidad, una "base militar camuflada".

"No vas a observar en el predio a soldados, o la bandera de EE.UU. misma, sin embargo, en el momento en que ellos lo consideren necesario –en caso de un conflicto en la región, por ejemplo–, podrán convertir estas instalaciones en una base militar en apenas unas horas, así es como funcionan este tipo de proyectos".

Por otro lado, sobre las razones que pretenden su justificación, los integrantes de la 'Multisectorial' sostienen que las contingencias ambientales no son sino un pretexto para convalidar la injerencia de EE.UU. en la zona Norte de la Patagonia.

El docente Juan Carlos Pereyra, quien forma parte de este colectivo en resistencia, explica que Neuquén, contrariamente a lo que sostiene el personal diplomático estadounidense, no se caracteriza por ser una provincia que padezca desastres naturales de forma frecuente.

A lo sumo, comenta, en los últimos años se han presentado unas cuantas lluvias intensas, producto de un aumento exponencial de la urbanización, cuyos efectos se han hecho sentir a través de cambios en el clima.

En ningún momento, no obstante, estas precipitaciones han representado una seria amenaza para los neuquinos como para que el Gobierno se haya visto rebasado y, por lo tanto, obligado, a solicitar apoyo de una potencia extranjera.

Haciendo memoria, los integrantes de la 'Multisectorial' recuerdan que la última contingencia ambiental tuvo lugar en 2011, cuando un volcán cercano a la cordillera hizo erupción.

Muchas casas se cubrieron de ceniza, sin embargo, no pasó a mayores: nadie perdió su casa ni sufrió graves daños. "Un evento como ese sucede cada 100 años, es muy poco común acá", aseguran.

Además, comentan, presentando la obra como una donación o 'ayuda humanitaria' de parte de un Gobierno extranjero, a la vez que evitan el debate público, le quitan relevancia al proyecto y ocultan el trasfondo de la base militar.

Hasta la fecha, ni el Congreso nacional ni el Parlamento local han discutido el asunto; tampoco cuentan con información detallada sobre los términos del acuerdo con la Unión Americana. La población, evidentemente, no ha sido informada ni consultada.

Mara Ortega, ingeniera en sistemas, e integrante de la Casa de la Amistad Argentino-Cubana, llama la atención sobre el hecho de que el Gobierno provincial tiene a su disposición grandes sumas de dinero.

A diferencia de otras provincias de Argentina, detalla, el presupuesto de Neuquén es bastante robusto, pues se nutre de las regalías que se obtienen de la explotación de hidrocarburos: "Nuestra provincia es de las más ricas de la Nación".

Por lo tanto, la también integrante de la 'Multisectorial' sostiene que resulta inconcebible que el Gobierno haya tenido que solicitar el apoyo de EE.UU. para llevar a cabo una construcción que no implica grandes costos.

En 2018, año en que se anunció la obra, el presupuesto anual de la provincia superó los 60.000 millones de pesos argentinos (unos 313 millones de dólares al tipo de cambio actual).

En definitiva, había recursos económicos en las arcas del Gobierno, y de sobra, para financiar un proyecto de infraestructura de este tipo: nunca fue un problema de falta de dinero.

El verdadero objetivo de EE.UU. en el Norte de la Patagonia no es brindar 'ayuda humanitaria', sentencia, sino ganar posiciones en una región que para ellos resulta estratégica, tanto por su localización geográfica, como por sus vastos recursos naturales.

A la hora de legitimar este tipo de proyectos, explica Goitisolo, EE.UU. acostumbra presentar ante la opinión pública un 'enemigo común', bien sea el narcotráfico, bien sea el terrorismo internacional, bien sea una contingencia ambiental, etc.

En 2009 ya se había intentado imponer un proyecto con las mismas características en El Chaco, utilizando una narrativa idéntica: para ayudar a la provincia a enfrentar mejor las catástrofes naturales, EE.UU. proponía instalar un 'Centro de Operación y Coordinación de Emergencias'.

Lucas Arias, miembro del Partido Socialista Auténtico, recuerda que en aquel momento el pueblo de esa provincia descubrió y repudió la presencia de soldados norteamericanos.

"En cada uno de los golpes de Estado que han tenido lugar en Argentina ha habido injerencia de EE.UU. Para nosotros la presencia norteamericana nos transporta a los momentos más tristes y oscuros de nuestra historia (…) ellos lo mismo apoyaron a las dictaduras militares que a Gran Bretaña en la Guerra de las Malvinas".

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