Tras su ajustado triunfo sobre el presidente Jair Bolsonaro en la segunda vuelta en las elecciones de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva retorna a la política internacional, participando de la cumbre climática COP27, que se realiza en Egipto.
Lula hace una promesa que entusiasma a todo el mundo: "Salvar al...
En la oportunidad, Lula se pronunciará sobre una de sus principales promesas de campaña que no afectan solo a su país, sino al mundo: un giro radical en cuanto a la política de deforestación del Amazonas.
Para frenar la feroz explotación del Amazonas realizado durante el gobierno de Jair Bolsonaro, Lula plantea relanzar una "alianza amazónica", junto a Colombia y Venezuela.
Para “salvar al Amazonas”, entonces, estos países deberán reactivar el Tratado de Cooperación Amazónica (TCA), un acuerdo de 1973 que reconoce la naturaleza transfronteriza de la selva amazónica y promueve un desarrollo armónico de esa región.
La trascendencia del tema para Lula está marcada por convertir este viaje en el primero tras su inminente regreso al poder.
Bolsonaro, en su gobierno, recortó presupuestos a las dependencias encargadas de controlar la amazonia, y liberó permisos para que grandes cerealeras, madereras, mineras y otras extractoras de recursos naturales trabajaran sin control en la reserva de agua y oxígeno más importante del planeta.
Comparado con datos de épocas posteriores, durante el mandato del Capitán Presidente la deforestación aumento un 75%.
A esto hay que sumarle la acción grupos armados, parapoliciales, financiados por las grandes corporaciones que atacaron toda resistencia, incluida la de los pueblos originarios, habitantes ancestrales de los lugares.
La llegada de Bolsonaro al poder hizo que pocos después de su asunción se suspendan los desembolsos del Fondo Amazonia, financiado fundamentalmente por Noruega y Alemania. Estos fondos, aseguraron los aportantes, con Lula en el poder “van a volver”.