Sobre agosto en las panaderías en San Juan se analizaba realizar una nueva actualización de precios. El incremento en los servicios, de los insumos y la actualización de los salarios son ítems que se tienen en cuenta a la hora de definir el precio final que se exhibirá al consumidor, pero ante una sostenida caída de las ventas, actualizar los precios puede ser una decisión contraproducente.
Las panaderías en San Juan se resisten a los aumentos para dejar de perder ventas
Desde el espacio que nuclea a las panaderías en San Juan señalaron la realidad que atraviesa el sector. La caída en las ventas se sostiene e impactó en el cierre como reconversión de algunos locales.
Desde la Cámara de Panaderos de San Juan explicaron a Tiempo de San Juan que el sector está atravesando una realidad compleja. Si se toman los aumentos que impactan de lleno en el sector, los precios se deberían haber actualizado hace semanas. Pese a haber intención en realizar un aumento, la decisión final termina siendo no tocar los costos para evitar perder clientela.
El precio sugerido desde la cámara para el kilo de pan, por ejemplo, es de $2.400. Ese monto se obtiene al tener en cuenta no solo los insumos, servicios y salarios, sino también considerando posibles eventualidades con la maquinaria, publicidad o cambios en el personal. “Debido a la situación actual hay toda una estructura de gasto que se suspende a la hora de definir el precio y cada panadero adapta los valores a sus estructuras de costos, haciendo incluso productos más económicos”, señalaron desde el sector.
Esto explica porque se encuentra tanta variedad precios sobre un mismo producto. Por ejemplo, las semitas se pueden encontrar entre $120 a $250 la unidad, mientras que las facturas oscilan entre los $300 y los $1000 la unidad.
En el sector registran una caída de ventas que ronda el 5% durante el último trimestre. Si bien aseguran que no es tan drástico como sí lo fue en otras épocas, que cada vez haya menos consumidores impacta no solo en la cantidad de producción, sino también en la calidad.
“Antes la gente consumía productos caros como masas finas, tartas, compraba facturas a diario o encargaba tortas, por ejemplo. Hoy en día se buscan productos más económicos”, precisaron.
Las estrategias de los empresarios para subsistir son tan amplias como variada. Bajar la calidad del producto, sumar otro tipo de mercadería al local, buscar espacios más chicos cuyo alquiler sea más accesible o achicar el personal son algunas de las alternativas que se implementaron en el último tiempo. Desde la Cámara aseguran que en lo que va del año hubo algunas panaderías que bajaron definitivamente la persiana, pero no representa un porcentaje significativo en comparación a las que se encuentran en actividad, aunque sostienen que es un dato alarmante.
“Estamos bastantes frágil. Si bien nos mantenemos, cualquier golpe nos podría complicar”, precisaron empresarios del sector.