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jueves 26 de marzo de 2026

En San Juan

La venta del terreno del Arzobispado está frizada: ¿por la muerte del Papa Francisco o algo más?

El millonario terreno en pleno centro sanjuanino iba a ser vendido al grupo Natania, pero la operación se detuvo. El Arzobispado estaría recalculando.

Por Elizabeth Pérez

En febrero pasado trascendió que el Arzobispado de San Juan había encontrado comprador para uno de los terrenos más valiosos del centro: el grupo Natania (Ecipsa) negociaba la adquisición de un predio de 4.000 metros cuadrados, en la esquina de Avenida Ignacio de la Roza y calle Entre Ríos.

Incluso se llegó a hablar de cifras: unos 4 millones de dólares por toda la operación de traspaso del predio que actualmente está alquilado a una playa de estacionamiento y al tradicional kiosco Mitre.

Según fuentes eclesiásticas, la venta requería el visto bueno del Vaticano, un requisito formal en toda transacción de bienes inmuebles pertenecientes a la Iglesia Católica. Se decía que la autorización estaba próxima o incluso ya había sido otorgada. Pero desde entonces no hubo más avances. O al menos, no en el sentido previsto.

Consultados por Tiempo de San Juan, tanto desde el Arzobispado como desde el grupo Ecipsa negaron novedades. Sin embargo, fuentes del ámbito inmobiliario revelaron que el freno a la venta no fue casual.

La principal razón habría sido la muerte del Papa Francisco, cuya aprobación final era indispensable. Su enfermedad, internación y posterior fallecimiento dejaron la operación en suspenso. Aunque el terreno pertenezca al Arzobispado local, su enajenación (venta, donación, permuta) depende de la autorización papal, un proceso que requiere el aval de instancias superiores en Roma.

Recalculando

Pero esa no fue la única causa del freno de la venta del terreno. Otro factor de peso surgió al avanzar en los trámites vaticanos: el descubrimiento de que gran parte del dinero de la venta no quedaría en San Juan, según fuentes inmobiliarias que aseguran haber tenido acceso a la “letra chica”.

Al parecer, el porcentaje que recibiría la Iglesia local era mucho menor al previsto, lo que desinfló el entusiasmo inicial. Aunque no se precisó cuánto iría al Vaticano, algunas versiones hablan de que solo entre el 20% o menos del monto total quedaría de esa venta para el Arzobispado sanjuanino. Otras fuentes consultadas negaron que el Vaticano se quede con porcentajes de la ventas de los bienes de la Iglesia en los territorios.

En ese contexto, se abrió una nueva evaluación dentro del Arzobispado: quizás sea más conveniente mantener los ingresos del alquiler actual (no se conoce la cifra), que vender por una suma que, descontadas las transferencias y los gastos, sería insuficiente para los objetivos de sostener el culto local, en un contexto sin subsidios estatales para los sacerdotes ni para el funcionamiento eclesiástico.

Otra versión que comenzó a circular en el mercado inmobiliario apunta a que se está revisando el valor real del terreno. Un reconocido martillero local afirmó que ese predio “no tiene precio”. “Me consultaron, y les dije que, si piden 10 millones de dólares o más, también lo vale. A 100 metros de la plaza y con esa dimensión, no hay con qué compararlo”, sostuvo.

El profesional agregó otro dato para dimensionar los valores que se manejan en Capital: solo demoler una vieja vivienda de adobe en el centro ya tiene costos de hasta 400.000 pesos por metro cuadrado, incluyendo retiro de escombros y limpieza. A esto se suman los permisos especiales y restricciones horarias que encarecen cualquier obra en la zona céntrica.

Valor histórico

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El terreno del Arzobispado tiene, además, un fuerte valor histórico. Originalmente perteneció a la orden de San Agustín, que construyó allí un convento y un templo. Tras la inundación de 1834, el edificio fue reconstruido, aunque las torres previstas nunca se concretaron. El terremoto de 1944 destruyó gran parte de la estructura, dejando solo el peristilo original.

Cuando trascendió la posible venta, se mencionó que el grupo Ecipsa tenía planes de levantar una torre de departamentos y un centro comercial en el predio. Por ahora, la operación está en pausa. Pero no hay decisión definitiva: en el Arzobispado siguen recalculando.

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