En el mundo ya no se toma vino como antes, y esto está llevando a la vitivinicultura a replantear su futuro incluso en las principales provincias productoras argentinas como son San Juan y Mendoza.
El mundo toma menos vino y en San Juan ya prenden una luz de alerta
El consumo de vino cae a nivel global y ese escenario está obligando a San Juan a repensar su modelo productivo.
Desde el Gobierno de San Juan advirtieron este fenómeno y días atrás lo reflejaron con cifras: el consumo mundial de vino acumula siete años consecutivos de caída, con una baja del 12,5% en ese período. Las últimas cifras disponibles, del 2024, indican que el consumo global se ubicaría en torno a los 214 millones de hectolitros.
El vino pierde terreno
El secretario de Desarrollo Económico de San Juan, Alfredo Aciar, aportó datos que reflejan la tendencia negativa. Dijo que Argentina se ubica actualmente en el octavo lugar del ranking mundial de consumo de vino, pero pierde, en promedio, un punto y medio de consumo por año.
Los principales mercados siguen siendo Estados Unidos, Francia e Italia, aunque incluso en esos países el consumo también muestra señales de retroceso, lo que refuerza la idea de que el problema es global y no exclusivo de las economías emergentes.
Francia, un país en crisis
Días atrás el diario MDZ publicó una nota reflejando que Francia, país históricamente referente del sector vitivinícola, atraviesa una crisis que ya es considerada estructural. Ante un mercado saturado y un consumo en baja, el gobierno francés decidió intervenir con un plan de 130 millones de euros para financiar el arranque definitivo de 30.000 hectáreas de viñedos.
La medida apunta a reducir la sobreoferta frente a un stock que no encuentra salida comercial. En los últimos tres años, se estima que ya desaparecieron unas 75.000 hectáreas de viñedos en suelo francés, una cifra que grafica la profundidad del ajuste.
En Mendoza ya alertaron que deberían arrancar unas 70.000 hectáreas. Y en San Juan, el gobierno sugirió reconvertir (no arrancar), unas 12.000 hectáreas hacia variedades para pasa y mosto, donde ver un futuro más promisorio que en el vino.
¿Por qué la gente toma menos vino?
Especialistas de todo el mundo están publicando en redes sociales sus teorías. Coinciden en que la caída del consumo no responde únicamente a factores económicos o de marketing, sino a un cambio cultural más profundo en los hábitos sociales:
- Cambios en la vida familiar: la pérdida de las tradicionales comidas dominicales y el aumento de familias monoparentales redujeron el consumo cotidiano de vino en la mesa.
- Nuevas generaciones: los jóvenes tienen una relación distinta con el alcohol, priorizan estilos de vida más saludables y eligen bebidas con menor graduación o vinos desalcoholizados.
- Búsqueda de ligereza: crece la demanda por vinos más frescos, blancos y espumantes, en detrimento del vino tinto tradicional.
Este fenómeno impacta en toda la industria del alcohol. Desde su pico en 2021, el sector perdió cerca de 830 billones de dólares en valor de mercado, una señal de que los inversores ya no consideran al negocio tan estable como en décadas anteriores, informó el canal de noticias RPTN en Instagram.
En San Juan el debate está abierto y lo mismo ocurre en Mendoza. Mientras algunos actores de la cadena vitivinícola sostienen que se trata de una crisis pasajera, otros advierten que el cambio es estructural y obliga a repensar el modelo productivo.