En la historia productiva de San Juan, el cultivo de algodón no representa una novedad, aunque para las nuevas generaciones lo sea. Entre la década del 80 y 90 solía haber campos repartidos en distintos puntos de la provincia, pero diferentes situaciones y adversidades fueron llevando a que desaparecieran, hasta el 2021, cuando Leandro López, de familia de productores, volvió a apostar en el cultivo, con el objetivo de recuperar la tierra trabajada.
Campos de algodón en San Juan, una joyita productiva con mucho terreno para explotar
En San Juan hay un solo productor abocado al cultivo de algodón que por tercer año consecutivo logró una cosecha exitosa y en crecimiento. Los desafíos, las bondades del cultivo y por qué más productores deberían apostar al algodón.
Así, el desafío que comenzó con 8 hectáreas en noviembre 2021 hoy llega a 120 y con miras a seguir creciendo. Pese al crecimiento potencial que se registra en poco tiempo, López es hoy el único productor de algodón que tiene San Juan.
Desde el corazón del campo ubicado en el Médano de Oro, Leandro comenta que el algodón llegó a su vida en medio de la búsqueda de alternativas que ayuden a recuperar la vitalidad de la tierra. “Somos grandes productores de tomate como de ajo, pero si plantas mucho se cansa la tierra, por eso buscamos un cultivo de rotación y pensamos en algodón. No era algo fácil, porque era un terreno desconocido, y por eso comenzamos a incursionar, para hacer un sistema de rotación con el tomate y los otros cultivos que se hacen en la provincia”, aseguró.
Asesorado por técnicos y productores de Santiago del Estero, una de las provincias potencia en este tipo de plantación, Leandro y su equipo de trabajo se sumergió en una aventura que en su momento parecía una locura. Debía probar el comportamiento del algodón en la provincia, teniendo en cuenta las condiciones climáticas de San Juan, donde el clima árido prima y la sequía es un problema que parece no tener fin.
Pese a las adversidades que se analizaban, la primera cosecha de prueba fue un éxito, por lo que en la temporada siguiente se subió la apuesta a 20 hectáreas, también en el Médano de Oro, y este año se cubrió una superficie mucho mayor, alcanzando las 120 hectáreas.
Leandro adelantó que este es el último año de algodón en la localidad de Rawson, ya que el objetivo principal es la rotación del suelo, por lo que la próxima temporada buscarán desarrollar el cultivo en otros departamentos donde tienen campos, siempre con la meta de llegar a mayor superficie de la cubierta durante la temporada anterior.
El ciclo del algodón, desde adentro
A finales de octubre comienza el sembrado, que consiste en colocar alrededor de 10 semillas por metro, para que las plantas al crecer alrededor de un metro no compitan entre sí.
Por medio de riego por goteo, tradicional o bajo riego, según la modalidad elegida, se trabaja en el cultivo alrededor de 9 a 10 meses, hasta que la planta está lista para ser cosechada.
Debido a la labor que representa la cosecha, se utiliza una máquina que llega desde Santiago del Estero, ya que hacerlo manual no solo demanda mayor tiempo, sino que, además, según detalló Leonardo, hay escasez de mano de obra.
Culminada esa etapa, se envía todo a una desmotadora que se encuentra en San Luis, que limpia el algodón, para ser enviado a la hilandería, donde se obtiene la fibra que posteriormente se vende a distintas actividades productiva como materia prima, como la industrial textil, por citar un ejemplo.
Seguir ampliando superficie de cultivo de algodón y las otras metas de Leandro López
Con una tercera cosecha más que exitosa, donde se lograron superar las adversidades y comenzó a levantarse la producción, Leandro ya está pensando en la próxima temporada, como también en lo necesario para consolidar el cultivo en la provincia.
“La desmotadora es un desafío, crecer en hectáreas bajo riego es un gran desafío debido a que en Santiago del Estero y Chaco se producen miles de hectáreas que se crían solo con lluvia, cosa que no sucede acá, pero es a donde aspiramos para los próximos años”, señaló el productor.
Contar con una desmotadora en la provincia representa una facilidad en las etapas del proceso, como también reducir costos, por lo que no es un detalle menor si el objetivo es sumar más superficie que, de acuerdo a lo estudiado, se apuesta a llegar a 500 hectáreas en el corto plazo.
Los desafíos de ser el único productor de algodón y por qué San Juan puede volverse potencia
“He hecho mi propia capacitación. Fui haciendo muchas pruebas de diferentes variedades como formas de riego hasta descubrir que es lo que más le gusta a la planta. Tenemos parámetros, pero son de otras provincias más húmedas, con mayor caudal de lluvia. Estamos en una provincia desértica, pero es cuestión de irle buscando la vuelta porque es un cultivo viable”, señaló Leandro.
Incluso hasta el día de hoy continúa haciendo pruebas que permitan optimizar el cultivo al punto tal de lograr el equilibrio entre el uso de agua y la cantidad de producción obtenida, sin registrar pérdida.
Pese a ello, el productor no descarta que el cultivo de algodón continúe creciendo en la provincia al punto tal de volverse una economía regional en potencia. “Creo que el algodón va a ser un cultivo muy bueno para el futuro de la provincia, debido a que tiene su particularidad, que se puede negociar, vender, no es algo perecedero. No sé si es rentable, pero tiene particularidades que otros productos en el campo no tiene”, finalizó.