La recesión económica y la persistente caída en los niveles de consumo interno y de exportación continúan impactando de lleno en la estructura industrial argentina.
Alerta amarilla en el sector neumático: Pirelli suspende parte de su producción en el país
Acordó con el gremio un esquema de paradas técnicas desde fin de mayo ante la acumulación de stock y el enfriamiento del mercado interno y de exportación.
Esta vez, la filial local del gigante de los neumáticos Pirelli tomó la decisión de suspender de manera parcial la producción en su histórica planta bonaerense de Merlo, un predio donde operan alrededor de 1.400 trabajadores.
La medida, acordada en el marco de negociaciones con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), busca adecuar el volumen de fabricación a la realidad actual del mercado, evitando un desborde de stock difícil de financiar en el contexto actual.
En Argentina, Pirelli es uno de los actores industriales más longevos. Llegó al país en 1910, operando inicialmente con la comercialización de artículos de caucho importados desde Milán.
Su salto a la producción directa se consolidó en 1968, cuando adquirió el 100% de la firma Coplan, tomando el control de la planta de Merlo.
Modelo mixto
Desde entonces, este predio de la zona oeste es el corazón neurálgico de la multinacional italiana en el país.
La fábrica funciona bajo un modelo mixto que atiende tanto al mercado interno como al regional, abasteciendo a terminales automotrices y al segmento de reposición.
Emplea de manera directa a cerca de 1.400 personas, su principal línea está orientada a abastecer a las principales terminales del país (como Stellantis) y al mercado de reposición local y de exportación.
En 2021, tras una inversión de u$s10 millones, inauguró una línea exclusiva para neumáticos de motos de baja cilindrada.
Se convirtió en la única fábrica de neumáticos para motos del país, apuntando a cubrir el 80% de la demanda local (moto commuting) y sustituir importaciones desde Brasil.
Esta línea tiene una capacidad instalada de 450.000 unidades anuales.
Pero, en los últimos años, el perfil local de Pirelli viene siendo marcado por la pérdida de eficiencia global debido a las distorsiones de la macroeconomía argentina.
Escenario complejo
Informes sectoriales y datos compartidos por la propia compañía exponen tres frentes críticos:
- Brecha con Brasil: estudios del sector revelan que producir un neumático en la Argentina es entre un 40% y un 50% más caro que hacerlo en Brasil, su principal competidor y socio en el Mercosur
- Costos internos e inflación en dólares: el encarecimiento de la mano de obra en moneda dura, sumado a una pesada carga impositiva en la cadena de insumos (el 75% del precio de un neumático corresponde a materias primas importadas, muy sensibles a la volatilidad del tipo de cambio), licuó los márgenes de ganancia
- Caída drástica de la productividad: la dinámica de la planta mutó de manera severa de un esquema histórico de producción "24-7" que llegó a rozar picos de 18.000 cubiertas diarias en 2013, a operar con turnos rotativos y paradas programadas, con un promedio actual que se ubica entre las 3.500 y 4.000 unidades por día
A diferencia de sus competidoras, como el caso de Fate, que cerró sus puertas de manera definitiva en febrero pasado, el respaldo global del grupo Pirelli y su posicionamiento en el segmento de alta gama le han permitido amortiguar parcialmente las crisis de volumen mediante la especialización.
Sin embargo, las paradas técnicas actuales como la negociada en estos días con el gremio, demuestran que el mercado masivo local y regional impuso su propio límite.
Exportaciones en caída
Según fuentes del sector, la planta de Merlo venía registrando una desaceleración en sus despachos debido al freno en el mercado interno, la contracción en las ventas de autos cero kilómetro y la pérdida de poder adquisitivo que ralentizaron con fuerza el mercado de reposición de neumáticos a nivel local.
La exportación también se redujo, con envíos a mercados clave de la región, fundamentales para la balanza de la terminal bonaerense, que sufrieron mermas por cuestiones de competitividad cambiaria y enfriamiento de la demanda regional.
Ante este panorama, la conducción de la filial local optó por paradas técnicas programadas que afectarán a líneas específicas de producción durante los próximos días.
El plan de contingencia contempla que los operarios afectados por los turnos caídos perciban un porcentaje de su salario neto —un esquema habitual de suspensiones remuneradas bajo el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo—, mientras se monitorea la evolución de los pedidos de las terminales automotrices.
Desde el ámbito gremial, la conducción del SUTNA sigue de cerca las negociaciones, exigiendo que el impacto en el bolsillo de los trabajadores sea el menor posible y buscando garantías sobre la estabilidad laboral a mediano plazo, en un clima sectorial que viene arrastrando tensiones en los últimos años.
Pero la situación de Pirelli no es un hecho aislado si se tiene en cuenta que la industria del neumático viene atravesando un escenario de altos costos, rigidez laboral y una apertura importadora que, según los fabricantes locales, presiona sobre los precios y los márgenes de rentabilidad.
FUENTE: IProfesional.com