Bodegueros y viñateros sanjuaninos están apretando los dientes, y cada vez más preocupados porque las ventas de vino y mosto se han hundido dentro, y fuera del país. Los bodegueros que mueven vino a granel –trasladistas- como los que fraccionan, dicen que el negocio no da rentabilidad por la caída de ventas. Y los viñateros que cosecharon muy poco este año, y que creían que al contar con poco vino iban a tener precios altos, ahora hasta temen que haya excesos de stocks y el valor se derrumbe para la próxima cosecha. El escenario se completa con alza de costos, pérdida del poder adquisitivo de los salarios, y la implementación de un dólar agro nacional que no resultó para la vitivinicultura local, por lo que sigue siendo menos competitiva que otras naciones productoras de vinos. Obviamente, estos problemas afectan en todo el país, y en San Juan todos coinciden en que la salida está en manos de la Nacion, y reclaman un cambio de política económica.
Alarma en la vitivinicultura sanjuanina por la caída de ventas: qué pasa y cuál es la salida
“Sí, hay mucha preocupación por la caída de ventas y por la rentabilidad”, dijo Mario Pulenta, presidente de la Cámara de Bodegueros de San Juan. Para el empresario, “el tipo de cambio claramente influye en las exportaciones, y en el mercado interno la falta de poder adquisitivo. El vino no es un producto de primera necesidad”, aseguró.
Pablo Martín, desde la Mesa Vitícola que reúne a viñateros confió que “la gran preocupación es que se han caído las ventas en el mercado interno una barbaridad, y en el mercado externo igual. Y nuestro temor es que es probable que, a pesar de tener una pésima cosecha, tengamos sobre-stock de vinos para el año que viene”. Agregó que, si no se revierte el actual escenario, “sería muy grave para el sector”.
Los últimos datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura respecto al mercado interno señalan una caída del marzo del 2022, la peor baja en lo que va del año, y el primer trimestre marca un descenso del 13% respecto a igual trimestre del año pasado.
A las exportaciones no les fue mejor: en los primeros cuatro meses de este año se comercializaron 26,9 millones de litros menos, es decir, un 29,45 menos que durante el mismo período de 2022. El INV detalla una venta en el cuatrimestre de 64,6 millones de litros de vino, de los cuales los fraccionados cayeron casi 22% y los graneles bajaron 46%. Tampoco fue un balance positivo para las exportaciones de mosto concentrado: se vendieron 10.613 toneladas; es decir un 60,7% menos en volumen que lo enviado el año pasado.
“Hay mucha alarma, y una profunda preocupación”, indicó Gustavo Samper, presidente de la Cámara Vitivinícola de San Juan, que agrupa a bodegas trasladistas. En el sector destacan que ni siquiera el mosto salva a las bodegas, porque el litro de sulfitado del jugo de uva estaba a $150 cuando se estaba cosechando y ahora está a $140. “Con suerte, una bodega sale empatada en la relación kilo/litro”, aseguró.
En la Cámara de Productores Vitícolas analizan que, por la economía y medidas nacionales, el vino ha perdido presencia en la mesa de los argentinos. José "Catuco" Molina, su presidente; dijo que con la incertidumbre que hay “la gente no consume nada” y que la inflación dejó atrasado al dólar vino y a las bodegas no les conviene tampoco congelar sus precios en góndola. Molina agregó que la sanción de la ley Tolerancia cero no ayuda y que nunca se sanciono una ley para usar el mosto en la industria de gaseosas. “Perdimos la batalla con el lobby de las gaseosas y amargos serranos, que van todos con jarabe de maíz de alta fructuosa, y por las compañías de seguros que han salido a favor de la tolerancia cero en nombre de la seguridad automotriz. Perdimos la batalla, no la guerra”, agregó Molina.
Todos los referentes consultados coinciden que las soluciones están fuera del alcance sectorial y provincial. Para el presidente de la Federación de Viñateros, Eduardo Garcés, el tipo de cambio y la economía deben cambiar. “El dólar agro o Malbec, o como le quieran llamar; es casi un 40 % menos que el blue, y todo lo que compramos desde los combustibles, repuestos y agroquímicos están al valor blue”, dijo. El productor opinó que “el país se levanta con dólares genuinos que son los de exportación de nuestros productos”.
Frente a la situación, el 2023 se plantea que va ser muy difícil para el sector vitivinícola sanjuanino, si no cambia la macroeconomía. Un factor que podría llegar a torcer la situación es una mejora en el dólar agro, que ayude a compensar con la exportación la merma en los ingresos que representa el mercado interno. Para la Mesa Vitícola, el tipo de cambio diferencial para la vitivinicultura “es un tema para seguir insistiendo”. Suponen que es la única forma que el sector tiene para llegar a tener un equilibrio de existencias vínicas, sin sobrestock y precios por el piso.