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lunes 6 de abril de 2026

Emprendedores

AcequiA: diseños de arquitectura sanjuanina para el cuerpo

Las prendas realizadas por Lylia Raffo son exclusivas, incluyen cuero de cabrito, lana y telas, y están inspiradas en este desierto.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Cuando Lylia Raffo se recibió de arquitecta no imaginó  que terminaría dedicándose al diseño de ropa con marca propia, 'AcequiA'. Y que además de su aporte sanjuanino a la moda, también marcaría una tendencia para el desarrollo de las economías rurales de la provincia al comprarle a los puesteros los cueros de cabrito que usa en sus prendas, algo que generalmente el productor desecha.

Los abrigos de AcequiA, camperas, tapados y chalecos, como también los accesorios, cintos y sobres, son verdaderas obras de diseño exclusivo que hablan del desierto sanjuanino. Las pieles no se tiñen y se aprovechan los colores naturales, al igual que las lanas autóctonas que se usan, lo que les da un toque telúrico fascinante.  

"Hace pocos días, en la edición de Buenos Aires Moda, una señora se quedó mirando las prendas y me dijo: 'esto es un trabajo de alta costura, es increíble lo que has logrado con esos materiales'", contó Lylia emocionada y sintiendo que sus metas estaban logradas.

"La idea es que el cuero de cabrito aporta una identidad regional y logra un producto netamente sanjuanino con diseño, estilo e identidad. Pero además, estas prendas despiertan emociones a la gente porque les trae hermosos recuerdos del pasado, de una infancia en el campo y siempre surge alguna anécdota", destacó la diseñadora.

En Buenos Aires las prendas se cansaron de recoger aplausos, antes habían tenido el mismo éxito en Uruguay en 2016 y 2017, donde llegaron por invitación a participar en el Fashion Show Arte & Moda.

Las prendas de AcequiA son un mix de elementos de esta tierra, cuero, gobelinos, lana, telar. El diseño primero es un boceto, luego se analizan los materiales y sus combinaciones. "Pongo todo sobre la mesa, presento cómo los quiero poner y así armo la prenda. Me motiva la pasión por el diseño,  tengo más libertad para crear. Me gusta mucho la arquitectura del cuerpo y así como una casa es un abrigo para el cuerpo, esto también, y más cercano al usuario", señaló la diseñadora.

"En Buenos Aires me fue muy bien, les pareció un producto novedoso por los diseños y la combinación de los materiales; además de la puesta en valor de estos cueros que no se usaban para nada".

Lylia trabaja con ritmo propio y su temporada alta es el verano para tener suficientes prendas en invierno: un abrigo le lleva 15 días ya que todo lo hace sola, por ahora. Logrando así un diseño único e irrepetible cuyo valor parte desde los $6.000.

De buena cepa

Aunque estudió diseño en la facultad, mientras cursaba para ser arquitecta, la creatividad ya la traía en los genes: el abuelo de Lylia era un famoso arquitecto y artista plástico, Nello Raffo, un experto en grabado y quien inició el Instituto Superior de Arte en San Juan, que después se transformó en departamento Artes Plásticas de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes.

Después de obtener su título, en 2007 hizo una maestría en zonas áridas y sísmicas con una eminencia, el profesor César Naselli ,quien además de ser arquitecto sabía mucho de plástica. "Él nos enseñó a leer el paisaje y trabajamos mucho sobre la identidad del lugar con la idea de lograr un diseño arquitectónico propio de esta zona, que respondiera al paisaje, clima etc.". Este posgrado la marcó y le dio bases muy sólidas para el diseño.

Un año después, se fue de vacaciones con su marido a Buenos Aires y en Puerto de Frutos (Tigre) encontró unos cueros de corderito patagónico ya curtidos y se los trajo a San Juan con el argumento: 'algo voy a hacer'. "Como antes se usaban los gamulanes quise hacerme un saco similar pero puse el pelo para afuera. Fue mi marido el que se dio cuenta cómo gustó entre la gente ese saco y me dijo '¿por qué no haces para vender?".

Ese año, 2008, empezaron los primeros pasos mientras seguía trabajando como docente en la escuela Polivalente de Arte. Empezó a buscar nombre de la marca, algo bien de San Juan; e hizo las primeras averiguaciones para comprar cuero, ahí descubrió que traerlo del sur era carísimo. "Un día en la Difunta Correa encontré unos cueritos para alfombras y eran de cabritos. Ahí busqué asesoramiento y llegué a los productores de Bermejo a quienes les compré una gran cantidad de cueros", contó.

Hasta 2012 Lylia trabajó en la escuela y ese año renunció. "En esta tarea encontré una gran terapia de recuperación, porque estuve con cáncer. Pude dedicarme de lleno a esto y me encantó, me preparé, hice cursos comercio de exterior, de indumentaria dictado por el INTI, recibí mucha ayuda".

Aunque Lylia comenzó a trabajar sus primeros diseños hace 10 años, este año fue muy especial ya que logró entrar por primera vez al mercado porteño de la moda y pudo ver sus prendas desfilar por las pasarelas de Buenos Aires Moda, evento que se realizó el 27 de marzo en el Hotel Hilton de Puerto Madero.

Los productos puede adquirirse vía Facebook: https://www.facebook.com/acequiamoda/

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