Es el primer camino en San Juan que bordea un lago, lo que
hace que el paisaje sea inédito para los ojos sanjuaninos y de impactante
belleza para cualquiera. El camino del
perilago que rodea el embalse del dique Punta Negra, de unos 500 hm³ de
capacidad total aunque aún no alcanza su máximo, tiene un avance de 96 %. La
empresa constructora, Panedile, debe entregar la obra el 31 de marzo.
El agua turquesa en contraste con los cerros ocres y verdes,
por las lluvias intensas, actúan como un bálsamo para el alma. La sequía
terminó y el dique podrá llenarse, aunque con el volumen actual las turbinas ya
trabajan a full y generan energía.
Tiempo de San Juan visitó la obra en febrero de 2016 y un
año después volvimos para mostrar los avances. El ritmo de hombres y camiones
no es el mismo, la cantidad de trabajadores pasó de 450 -600 si se suman los
contratistas- a los actuales 190 que trabajan terminando el embarcadero,
removiendo escombros y terminando algunos detalles en puentes y calzada.
Desde la entrada el panorama cambió rotundamente: en el
acceso, sobre calle Las Moras, una gran rotonda anuncia la nueva Ruta 12. Esos
14 kilómetros hasta el paredón de Punta Negra están terminados, se trata de una
nueva calle que se abrió casi a la vera del río San Juan para evitar el
tránsito por la Villa Basilio Nievas, en Zonda. El tramo está pavimentado, tiene un acceso al camping del Cerro Blanco, está toda
la señalización vertical y horizontal y ya se puede transitar. Al costado de
esta nueva ruta puede verse la nueva forestación de la zona, comprometida en el
contrato de obra.
La rotonda de acceso al nuevo tramo de Ruta 12
La calle de acceso al camping Cerro Blanco
Este tramo tiene señalización completa.
Los 7 puentes que tiene el camino están transitables y
pavimentados al igual que las 69 alcantarillas de la obra, necesarias por la
pendiente de la zona que hace que el agua baje con fuerza cuando llueve. La alcantarilla
más grande tiene 5 por 4 metros y se puede limpiar con una máquina pequeña.
Puente sobre el río Blanco
Uno de los detalles de la obra ya se hace visible, los dos tramos
de la ruta en voladizo, donde la calzada sale de suelo firme por unos metros y
parece que "volara”. Esto fue necesario en dos sectores donde no se podía
avanzar sobre el cerro.
El tramo de camino en voladizo, visto desde el paredón.
El mirador principal está terminado y tiene todo el
cerramiento de guardarail. Es como una gran península que avanza sobre el
embalse y ofrece un panorama del agua de 180º, desde donde se ve el murallón
del dique. Este sector cuenta con una importante playa de estacionamiento justo
frente al mirador. Al costado está el embarcadero. Allí se observa el mayor
movimiento, ya que la obra se agregó tarde y la empezaron el año pasado.
El mirador más grande del camino con la mejor panorámica.
El ingeniero Carlos Riveros, responsable técnico de la obra
y guía de la visita, fue explicando cada detalle. El camino se entregará sin
pavimentar porque es necesario un tiempo de espera para que, una vez en
contacto con el agua del embalse, la obra se "asiente”. Sólo los tramos de los
puentes están pavimentados por necesidad técnica, "pero consideramos que en
este tiempo ya se asentó el camino, está intacto”, dijo Riveros.
Camino consolidado y pavimentado en puentes.
Aguas arriba, hay una sola área del camino donde camiones y
palas cargadoras siguen trabajando como hace un año atrás. Se trata de un tramo
donde se hicieron voladuras importantes del cerro para poder dar el ancho
requerido a la calzada, unos 7 metros. Pero en las zonas donde no se transita
entre el embalse y la montaña, el camino tiene unos 12 metros de ancho.
La próxima postal que cambió totalmente es la del campamento
de la obra, que quedó rodeado por el agua del embalse. Donde antes estaba la
fábrica de bloques de hormigón simple, usados por primera vez en la provincia
para los terraplenes, ahora sólo hay agua.
El campamento quedó casi dentro del embalse.
El ingeniero Carlos Morales, jefe de la oficina técnica,
contó: "ese arbustito verde que se ve allá en medio del agua, es un gran árbol
bajo el cual hicimos el primer asado que comí acá”.
El arbustito verde que asoma a la derecha era un enorme algarrobo.
Con el agua asechando el campamento, éste será trasladado
hacia la zona donde estaba el antiguo campamento de Caracoles, en un sector
alejado del río.
Los 19 kilómetros de camino desde el paredón de Punta Negra
hasta poco antes de llegar a la presa de Los Caracoles, está transitable y en
perfecto estado.
La obra del camino pretende volver a conectar la Ciudad con
Calingasta por la Ruta 12, que quedó cortada cuando un tramo quedó bajo el agua
del dique Caracoles. El costo de esta primera etapa, a febrero de 2016, era de $694
millones, a lo que hay que sumar las actualizaciones de certificación y la
nueva obra del embarcadero (ver aparte).
La meta es continuar la ruta y conectar todos los embalses,
Punta Negra, Caracoles y Tambolar, en construcción, reactivar la ruta 12 en su
totalidad y ofrecer un nuevo producto turístico que será único en la región: un
camino de montaña bordeando tres lagos.
Hasta el arbusto llega el tramo del nuevo camino del perilago.
"El paisaje cambia según cómo esté el día. Si hay mucho sol
el agua se ve de un color y si está nublado, de otro. Hay días en que el agua
está tan clara que se ven las nubes reflejadas”, contó Riveros.
Para los sanjuaninos, acostumbrados a la sequía y al
desierto, esta nueva postal donde abunda el agua será sin dudas la más buscada
de los próximos años.