Carla De Giovannini es hija del ex propietario de Chango Cueros y hace un mes abrió un negocio propio en el centro. La joven trabajó con sus padres y lleva el amor por el comercio en la sangre.
La bella joven que supo encandilar a las cámaras con su belleza se convirtió en empresaria. Se trata de Carla De Giovannini, la hija del ex propietario de Chango Cueros. La rubia tiene 24 años y decidió abrir su propio local mientras continúa estudiando Relaciones Públicas e Institucionales en la universidad Siglo XXI.
Afirma que heredó la pasión por los negocios de su padre, Luis De Giovannini. El hombre supo tener hasta cinco locales comerciales en el centro y el shopping Alto del Bono. La rubia siempre anduvo en estos comercios mirando la mercadería que llegaba, charlando con los proveedores y armando las vidrieras junto a su madre. “Toda la vida trabajé con mi papá, le ayudaba también a montar las exposiciones a mi mamá en los torneos de golf donde teníamos stands. La experiencia que he adquirido te sirve más que la teoría”, explicó.
Si bien no le gusta que lo digan, la belleza de Carla la ha llevado a ser parte de varias producciones de moda que la tuvieron como modelo protagonista. Sus delicadas facciones y sus inmensos ojos celestes no pasan desapercibidos. Incluso puso el rostro y el cuerpo para una producción que publicó Tiempo de San Juan.
La idea de abrir su propio negocio surgió luego de una serie de episodios que involucraron a su padre. En una visita a Carlos, la joven descubrió que estaba muy estresado por la mala situación que atravesaba su niño mimado: “Chango Cueros”. “Empecé a tirarle ideas para salir adelante, me empecé a encargar de las compras a los proveedores, de todo. Fue así como me quedé a vivir en la casa de mi papá. Cuando él decide cerrar Chango pensé que yo podía tener una oportunidad abriendo mi propio local”, dijo la rubia.
Fue así como nació Showroom, un multiespacio en donde vende cueros, valijas, ropa y accesorios. Debido a la calidad de las prendas que supieron vender en Chango Cueros, varios clientes del antiguo local pasan por el nuevo comercio a llevarse las clásicas camperas y valijas que siempre distinguieron al negocio de la Peatonal.
Los años de mostrador son los que ayudan a Carla a saber atender a su clientela. Desde los 12 años está vinculada en cierta manera con la actividad mercantil. Incluso adelantó que su padre seguramente volverá a abrir un negocio, pero que por el momento solo piensa en sacarse el estrés de haber cerrado su perlita más preciada. “Mis padres vienen y me ayudan, estoy muy feliz con la inauguración”, agregó la jovencita.
Su sueño es continuar expandiéndose y mejorar su multiespacio en los próximos años, porque al igual que su papá, aseguró que siempre estará vinculada a la actividad comercial porque lleva los negocios en la sangre.
“Toda la vida trabajé con mi papá, le ayudaba también a montar las exposiciones a mi mamá en los torneos de golf donde teníamos stands. La experiencia que he adquirido te sirve más que la teoría”, Carla De Giovannini.