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domingo 5 de abril de 2026

chismes de negocios, y finanzas

Médicos: Los números fríos que rompen el discurso sindical

La mayor cantiad de nacimientos fue en 2004 en la vieja maternidad, sin que hubiera registros de quejas. Hoy son menos, y hay más personal que entonces. Quirúrgico: hay más partos cuando hay más optimismo y bienestar.
Por Redacción Tiempo de San Juan

-Por fin la guerra verbal que vienen sosteniendo el ministro Balverdi y el Sindicato Médico tuvo su soporte numérico. Los números se diferencian de las palabras en que éstas cargan alguna o gran ambigüedad mientras que los números no. La rigidez de las cifras resulta a veces tan dura que es difícil de aceptar o, incluso, hay quienes no se resignan a tal antipatía. Mientras la disputa se mantiene en el campo verbal predomina la capacidad de comunicación del interlocutor. De la otra forma, cuando se exhiben cifras, el debate se reduce al campo de la lógica que deja poco lugar para la simpatía o la ocurrencia del replicante. Hasta el momento, antes de conocerse las cifras que Balverdi dio a conocer esta semana, el Sindicato había apelado al corazón de la población valiéndose del gran respeto que, en general, tenemos tanto de los médicos como de los maestros. Ambas profesiones nos toman en situación de desventaja en las aulas de la primaria o en el lecho de enfermo, son para nosotros seres superiores, casi semidioses.

-El relato del supuesto caos hospitalario, raro en un edificio nuevo con tecnología de última generación y hotelería que supera a las más cómodas clínicas privadas, fue llevado hasta la justicia en una jugada arriesgada que puede terminar mal si no se comprueban las irregularidades denunciadas. Mientras, la administración de Roberto Villamayor, un pediatra que ha luchado desde que se lo conoce por la salud de los recién nacidos, respondió por boca del ministro con cifras contundentes. La más significativa es que según el relato del Sindicato, en la maternidad pública faltan camas, profesionales y enfermeros mientras no se detecta el mismo problema en las maternidades privadas donde nace, en conjunto, la misma cantidad de niños por año. En las clínicas la cantidad de camas, médicos y paramédicos es semejante o menor pero no se resiente el servicio. ¿Cómo puede ser?

-Además, en las clínicas privadas el 70% de los partos son por cesárea, lo que requiere un cuidado más intenso tanto de la madre como, naturalmente, del bebé. Por el contrario, en el Hospital Público el 70% de los partos son naturales por lo que la necesidad de internación de ambos es mucho menor. La lógica castiga fuerte porque no hay forma de justificar esa diferencia salvo, claro está, menor dedicación en el sector público o hasta negligencia o sabotaje. Otra realidad numérica rompe el discurso sindical: El mayor número de nacimientos de la historia reciente se dio en el año 2004 con 7676 casos en la vieja maternidad sin que hubiera quejas semejantes a las actuales. Las comodidades de hoy son infinitamente superiores desde que inauguró el nuevo edificio y la diferencia en menos es de solo UNA cama. Menos nacimientos a igual número de camas, antes no había problemas y ahora es un caos. Otro silogismo que no cierra bien.

-Pero no es todo, según el informe en 2010 estaban designados en la maternidad 4 médicos y una obstetra por guardia y ahora hay 7 médicos y 2 obstetras por guardia de lunes a sábados para haber atendido 192 nacimientos más en los primeros 5 meses de este año. Se cita también que antes no había sala de recuperación para las parturientas cuando ahora hay 11 camas habilitadas y que, en lugar de un único pabellón común ahora hay habitaciones individuales con baños privados.
Por otra parte antes había un solo quirófano afectado a la maternidad y ahora hay dos y tres salas de parto a lo que se pueden agregar eventualmente otros 11 quirófanos de los demás servicios.

-El avocamiento a este tema en una columna dedicada a los negocios y la economía tiene una razón. Desde hace tiempo tenemos en preparación un estudio de eficiencia del gasto en salud semejante al que en su momento hiciéramos sobre la educación. No está terminado pero los primeros indicios conducen a conclusiones parecidas, la falta de coincidencia entre la asignación de recursos y los resultados. Una convivencia perversa de los sectores, privado, público y el semipúblico de las obras sociales es causa de duplicación del gasto sin mejoras en las prestaciones. Para colmo, todos se terminan quejando y ni siquiera ocurre aquello que suele ser común a las turbulencias, que alguien gane más de lo que debe. El desorden causa un perjuicio universal.

-Una revisión a “vuelo de pájaro” del conjunto mostrará que la suma de dinero afectado a la salud comparado con la población protegida alcanzaría para garantizar un servicio de calidad. Sólo el presupuesto público asignado para este año es de 1.781 millones de pesos representando el 13,17% del total a lo que deben sumarse los 910 millones que eroga la Dirección de Obra Social Provincia que indirectamente maneja fondos públicos por el descuento a los empleados estatales y de cuyos fondos se nutren muchas clínicas privadas. El valor de la cápita anual que resulta comparando con una población atendida me da tan alto que me estoy tomando tiempo de verificación. Se llama cápita al monto anual asignado por individuo. Otro cachetazo de la lógica porque este número no coincide con la lectura que hacen los prestadores.

-Se reconoce el gran dato de la baja de la mortalidad infantil al menor índice nacional pero en el último período volvió a retomar la curva ascendente. Hoy el problema de la salud debe incluirse en los capítulos de economía porque los volúmenes implicados de gasto específico son extremadamente altos en el gasto total o sea, más que problemas de salud se terminan analizando problemas de hacienda. Los discursos de los distintos líderes políticos suelen mencionar a la salud como uno de los temas principales pero en forma genérica. Ninguno se anima a ensayar alguna solución a este conflicto de fondo de gasto múltiple entre privados, sindicatos y Estado ni de cómo separar una cosa de la otra para asegurar transparencia y eficiencia. No olvidemos que ya estamos en épocas de vacas flacas, ni siquiera las tenemos que esperar, es momento entonces de ajustar las marcas y asignar correctamente los dineros que comienzan a escasear.

-Una conclusión curiosa surge de la lectura de la curva de natalidad de la provincia en los últimos 14 años. El dibujo acompañó prolijamente el ciclo económico. Se ve cómo los nacimientos fueron siguiendo disciplinadamente el optimismo o pesimismo de cada año. Las menores cantidades se dieron en los años 2001-2002, en medio de la crisis del default con caída brutal de la actividad, el empleo y los salarios. Un repunte violento acompañó la salida de ese proceso en el año 2004 en que hubo un virtual “baby boom” con una cantidad de partos que no se ha vuelto a equiparar. Otra pendiente pronunciada hizo fondo en 2008-2009 luego de la crisis de 2008 en que tuvimos fuerte amenaza de recesión. A partir de 2010 hubo otro golpe de optimismo natal que no se ha detenido todavía y tiende a repetir la cifra de 2002. La pregunta que se hacen los filósofos de la ciencia: ¿Cuál es el origen de los ciclos de la economía? ¿Es la actuación de los individuos o hay algo en la naturaleza que los causa? Un acertijo por ahora no descifrado. 

 

 

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