Luego de que el gobierno de Cristina Kirchner comenzara su tarea para que Venezuela y Brasil paguen a la empresa Industrias Metalúrgicas Pescarmona (IMPSA) el dinero que le deben y entrara en default técnico por no poder pagar dos bonos, ahora, el Grupo Pescarmona está en tiempo de descuento para resolver su crisis financiera.
Pescarmona, en tiempo de descuento
Impsa busca sortear la suerte de la Argentina con los holdouts y entrar definitivamente en default, pero aún le quedan menos de 30 días para negociar una salida con sus acreedores.
Hay que recordar que el último incumplimiento fue el martes 30 de septiembre, cuando no pagó u$s 20 millones de intereses de una serie de ON que vence en 2020 y corresponde a una emisión por u$s 390 millones realizada por WPE International Cooperatief U.A, brazo financiero de WPE, a su vez controlada por Venti, holding que Impsa creó en enero para unificar sus ingresos en pesos y reales y que tiene sede en Luxemburgo, según recuerda hoy El Cronista.
A estas OIN colocadas se le suman otros u$s 280 millones en series lanzadas al mercado argentino. De hecho, también había incumplido el 15 de septiembre con el pago de intereses por casi $ 9,5 millones (u$s 1,1 millón) de ON clase X y XI.
Teniendo en cuenta estos antecedentes es probable que IMPSA finalmente se declare en default. De hecho, en el comunicado que envió a la Bolsa de Comercio el 16 de septiembre anticipaba que no iba a cumplir con ninguna de sus obligaciones. Aclaraba que "se veía en la necesidad de posponer el pago de las cuotas de capital e intereses de todas sus Obligaciones Negociables en circulación y de sus restantes obligaciones con acreedores financieros".
El Cronista también aporta este lunes que la semana pasada, los asesores financieros de Impsa mantuvieron reuniones con representantes de fondos acreedores. Las charlas las encabeza Daniel Marx. El ex secretario de Finanzas es hoy socio de la consultora Quantum, dedicada a la renegociación de deudas corporativas y contratada por Impsa.
Marx estuvo reunido con voceros de acreedores extranjeros entre los que figuran fondos como Ashmore Group; los chilenos de Moneda y Greylock Capital.
De todos modos, la mayor parte del bono por u$s 390 millones está en manos de una gran cantidad de inversores minoristas, con la reestructuración de una deuda por u$s 1200 millones será bastante complicada.
Por estas horas, Impsa también negocia con el grupo japonés Toshiba, interesado en el área de hidro de la empresa.
Según la propia empresa de Pescarmona aclaró a sus empleados en un comunciado, no tiene en mente la venta total de su grupo, pero acepta desprenderse de algunos de sus activos para salvar a Impsa de la crisis financiera que sufre.
Además de las gestiones con Brasil y Venezuela, Impsa puede cobrar las deudas que contrajo con otros países por proyectos energéticos desarrollados y sin cobrar. Solamente la empresa estatal venezolana Corpoelec le debe a Impsa $ 8.400 millones que vencieron el 31 de diciembre de 2013 y el 31 de marzo pasado.
También hay gestiones con YPF para que la petrolera estatal contrate a Impsa para construir un parque eólico en Chubut para los emprendimientos del Golfo San Jorge.
El objetivo sería que este parque provea a YPF de energía propia por 50 MW por un monto cercano a los u$s 120 millones.
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