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sábado 4 de abril de 2026

Informe de adaptación agroclimática

La mitad del valle más grande de San Juan no es apta para el olivo

El dato corresponde al último informe realizado por técnicos de la EEA San Juan INTA y entregado al Gobernador hace pocos días. El anterior estudio del Valle de Tulum tenía 40 años. Las zonas más conflictivas están en los departamentos Sarmiento y 25 de Mayo y para ellas se recomienda el pistacho y uvas básicas. Por Viviana Pastor.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Viviana Pastor

Hay 205.399 hectáreas que no se pueden usar para la olivicultura, de un total de  434.630 hectáreas relevadas en el Valle del Tulum, el más grande de la provincia, lo que significa que casi la mitad del mismo, el 47,3 % no es apto para este cultivo. El valle abarca los departamentos Albardón, Angaco, San Martín, Chimbas, Rivadavia, Capital, Rawson, Santa Lucía, Caucete, 9 de Julio, Pocito, 25 de Mayo y Sarmiento.

El dato se desprende del informe ‘Adaptación agroclimática del olivo y otras especies frutales en el Valle del Tulum’, presentado la semana pasada al gobernador José Luis Gioja por las autoridades del Ministerio de Producción y realizado por la Fundación ArgenINTA.

El último informe de este tipo se había realizado hace 40 años, por eso urgía un nuevo estudio que actualizara la información existente y que además extendiera las fronteras del valle según la expansión que tuvo desde la década del ‘90, gracias a los diferimientos impositivos.

La investigación también respondía a la necesidad de delimitar tierras aptas y no aptas para el cultivo del olivo que tuvo un crecimiento en miles de hectáreas que luego resultaron inadecuadas para esta planta, sobre todo en las zonas bajas de Sarmiento y 25 de Mayo. Allí las heladas producidas en los últimos cuatro años diezmaron unas 9.000 hectáreas.

Así es como a la superficie del estudio realizado en los ’70 se sumaron 185.000 nuevas hectáreas. De esta superficie, el 64 % se encuentra en el sector suroeste de Sarmiento ya que allí se produjo el mayor crecimiento y desarrollo de proyectos agrícolas en la última década.
Los Ingenieros Agrónomos del INTA lograron identificar, delimitar y clasificar áreas por su aptitud agroecológica para el desarrollo del cultivo de olivo y ofrecer otras especies frutales alternativas para las zonas marginales en el Valle del Tulum.

Recomiendan para las zonas en conflicto el cultivo de uvas comunes para vinos básicos o mosto, o pistacho. Aunque aclaran que si bien estos cultivos se presentan como alternativas, esto no implica que sean aptos para la totalidad del territorio. “En el futuro se deberá corroborar su aptitud a través de estudios de similares características dentro de cada zona específicas”, señalaron los investigadores Germán Babelis, Facundo Vita y Eduardo Sierra.

Resultados

Los datos obtenidos en la campaña de medición de temperaturas 2012 permitieron el estudio del proceso de generación de masas de aire frío y su drenaje altitudinal, que es el movimiento de masas de aire frío, para determinar los distintos grados de exposición a las heladas.
Así se definieron cinco zonas, delimitadas geográficamente: Muy Apta, Moderadamente Apta, Marginalmente Apta, No Apta Actualmente, No Apta Permanentemente.

El estudio permitió concluir que un 5,2 % de la superficie es Muy Apta para el desarrollo del olivo y un 15,3 % es Apta por presentar leves limitaciones para este cultivo. Esto significa que existen alrededor de 89.361 hectáreas donde el Olivo resulta una alternativa económica viable.
Y destacan que si bien parte de esta superficie se encuentra actualmente en uso, las posibilidades de expansión del olivo sólo en este valle, resultan muy promisorias.

Existe un 32,20 % de superficie, 139.870 hectáreas Marginalmente Aptas, lo que significa que tienen limitaciones graves para su uso sostenido, en estas tierras la balanza entre costos y beneficios hace que su uso se  justifique sólo por razones distintas a las económicas.
El Ministro de Producción y Desarrollo Económico de la Provincia, Marcelo Alós, dijo que este estudio era una deuda pendiente que tenía el Estado para dar la mejor información que permita tomar mejores decisiones al momento de una inversión. “Le pedimos a los técnicos que a partir de este estudio armemos una especie de modelo, con los datos de clima, suelo, agua, agua, parametrizando las características que necesitan los cultivos para desarrollarse, y determinar las zonas más aptas para ellos”, dijo Alós.

Por ejemplo, si la variedad de uva Flame tiene determinados requerimientos agroclimáticos, a partir de este estudio se puedan determinar las zonas más aptas para esa variedad. “Eso nos da una buena base de información y nos permite tener mayor certeza de que las inversiones en los cultivos se harán en lugares donde darán buenos resultados. Esto se complementa con otras acciones de gobierno”, señaló el funcionario.

Caracterización de las zonas

1-Muy apta. Sin limitaciones para el uso sostenido.
2-Moderadamente apta. Limitaciones moderadas que reducen los beneficios, o implican riesgos de degradación en el empleo sostenido del suelo.
3-Marginalmente apta. Las limitaciones graves y la balanza entre costos y beneficios hace que su uso sólo se  justifique de forma marginal.
4-No apta actualmente. Tierras cuyas limitaciones podrían eliminarse con medios técnicos o insumos, pero que estas modificaciones en la actualidad son impensables.
 5-No apta permanentemente. Limitaciones graves, de índole generalmente física, que se suponen insalvables a largo plazo.
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