Lionel Messi volvió a ser el eje de todo. Como tantas otras veces, pero con un condimento especial: la sensación latente de despedida. En el amistoso frente a Zambia, que sirvió como última prueba de la Selección en suelo argentino antes del Mundial 2026, el capitán no solo jugó desde el arranque, sino que además dejó su sello en cada momento clave del partido.
Pared y zurdazo al segundo palo: así fue el gol de Messi en su última función en el país antes de la Copa del Mundo
En la antesala del Mundial, el capitán fue figura en el amistoso ante Zambia. Participó en el primero, hizo el suyo y dejó un gesto que explica su liderazgo dentro del grupo. Golazo para ponerle sello a la goleada.
El primer golpe llegó temprano y tuvo su participación directa. Desde la derecha, Messi levantó la cabeza y buscó a Julián Álvarez, que atacaba el corazón del área. En el camino apareció Thiago Almada, que desvió la pelota casi sin querer, pero no alteró el destino de la jugada: la Araña definió y puso el 1-0.
Antes del descanso, el rosarino hizo lo que mejor sabe. Se recostó sobre la izquierda, armó una pared fina con Alexis Mac Allister y se metió en zona caliente. Con un remate preciso al segundo palo, dejó sin chances a Willard Mwanza y estiró la ventaja, desatando otra ovación.
Ya en el complemento, cuando el partido parecía encaminarse sin sobresaltos, llegó una escena que también habla de su jerarquía. Tras un penal cometido sobre Almada, Messi tenía la chance de seguir sumando en su cuenta personal, incluso en plena carrera simbólica por ser el máximo goleador histórico. Sin embargo, eligió otra cosa: le cedió la ejecución a Nicolás Otamendi, que no falló y selló el 3-0.
Entre asistencias, goles y gestos, Messi volvió a mostrar que su impacto va mucho más allá de los números. Y mientras el equipo se prepara para la gran cita mundialista, el público argentino empieza a asumir que cada vez que lo ve, puede estar presenciando un capítulo final de una historia irrepetible.