Se terminó el ciclo de Ariel Martos al frente de San Martín. La noticia se confirmó este martes por la mañana, cuando la dirigencia verdinegra le confirmó a este medio la salida del entrenador, en una desvinculación que, según informaron, se dio de “común acuerdo”.
Fin de ciclo: Ariel Martos dejó de ser el DT de San Martín tras la derrota ante Atlanta
La salida fue confirmada este martes por la mañana por la dirigencia y, según explicaron, se dio de “común acuerdo”. El desenlace se precipitó luego de la caída del lunes por la noche y de horas cargadas de silencio, tensión e incertidumbre en Concepción.
El final era inminente. La derrota ante Atlanta, el lunes por la noche, dejó al equipo golpeado en lo futbolístico y anímico, pero también expuso un clima interno que ya no daba para más. El silencio del entrenador tras el partido fue una de las señales más claras: Martos no se presentó a la conferencia de prensa, evitando todo contacto con los medios.
A eso se sumó un fuerte gesto institucional. El presidente, Jorge Miadosqui, se retiró del estadio antes del pitazo final y no pasó por el camarín, evidenciando el malestar de la dirigencia con el presente del equipo.
Mientras tanto, los jugadores fueron los únicos en dar la cara. Mauro Osores y Nicolás Pelaitay hablaron con la prensa, hicieron autocrítica y aseguraron no tener información sobre el futuro del entrenador, aunque dejaron entrever que la decisión estaba en manos del propio Martos.
Las horas posteriores al partido profundizaron la incertidumbre. El DT no pasó por el vestuario y tampoco habló con el plantel, en una escena que terminó de alimentar la sensación de ciclo cumplido. Incluso, en la intimidad del mundo verdinegro ya se percibía un clima apagado, con un vestuario “muerto”, reflejo del duro momento deportivo.
Para este martes estaba previsto un entrenamiento por la tarde, ya estipulado previamente por el cuerpo técnico, aunque la gran incógnita giraba en torno a quién lo iba a encabezar. Finalmente, la definición llegó antes: Martos dejó su cargo y San Martín deberá rearmarse de cara a lo que viene.