Hablar de salud mental en el fútbol sanjuanino se transformó en el último tiempo en una necesidad urgente. Las recientes muertes de dos jóvenes vinculados al deporte, que domingo a domingo reúne a miles de chicos y grandes en una cancha, encendieron sin dudas una alarma que atraviesa a clubes, familias y al deporte en general. Sin caer en simplificaciones ni en relaciones lineales, los casos expusieron una problemática más profunda: la dificultad para expresar lo que se siente y pedir ayuda a tiempo.
El fútbol sanjuanino y la urgencia de hablar de salud mental: por qué es clave hoy y el convenio que apunta a acompañar a familias
Ante los últimos casos de suicidio, la Secretaría de Deportes refuerza el abordaje de la salud mental. Aunque ya viene trabajando en la problemática a través del programa “Construyendo Valores”, este año avanzará en un convenio con la Liga Sanjuanina de Fútbol para profundizar la prevención y el acompañamiento a familias. La mirada de dos especialistas.
Lo que ocurre en el fútbol no está aislado de lo que sucede en la sociedad. Sin embargo, en un entorno atravesado por la competencia, la presión y la exposición, muchas veces las emociones quedan relegadas. Aún hoy, y pese a los avances en materia de concientización, sigue siendo complejo para muchos deportistas reconocer y comunicar lo que les pasa.
En ese contexto, desde la Secretaría de Deportes de San Juan vienen reforzando el abordaje a través de distintas herramientas. El programa “Construyendo Valores”, que se implementa desde el inicio de la nueva gestión, fue uno de los primeros pasos. “Tenemos un equipo interdisciplinario con nutricionista, kinesiólogo, profesor de educación física, cardiólogo, psicólogo deportivo y coach. Empezamos a dar charlas en los clubes y a trabajar temas como tolerancia a la frustración, manejo de la ansiedad, presión y fortaleza mental”, explicó el subsecretario de Deporte Federado y también psicólogo, Santiago de la Torre.
El crecimiento de la demanda fue clave para ampliar el alcance. Según detalló, ya se realizaron cerca de 370 charlas, de las cuales una gran parte estuvieron enfocadas en lo psicológico. “Cuando empezamos a trabajar, comenzaron a aparecer situaciones que excedían lo deportivo: adicciones, abuso, depresión, intentos de suicidio. Ahí entendimos que teníamos que articular con otras áreas”, señaló. A partir de ese diagnóstico, se avanzó en convenios con distintos organismos, como los ministerios de Salud y de Desarrollo Humano, para canalizar casos específicos con profesionales especializados. También se sumaron acciones con Educación y el Poder Judicial, ampliando el impacto del programa más allá del deporte.
En paralelo, este año se proyecta un paso clave: la firma de un convenio con la Liga Sanjuanina de Fútbol para trabajar específicamente en la gestión emocional dentro de los clubes. “La idea es formar formadores, capacitar a delegados y padres para que puedan detectar señales de alerta y acompañar a los chicos”, adelantó De la Torre. El objetivo es que cada institución cuente con herramientas básicas para intervenir de manera temprana.
El rol de las familias aparece como central. “Muchas veces la problemática tiene que ver con los padres. No porque haya mala intención, sino porque faltan herramientas. Por eso trabajamos mucho en brindarles recursos para detectar cambios de conducta, señales de alerta o situaciones que pueden ser el inicio de algo más complejo”, agregó el funcionario.
En paralelo, la psicóloga deportiva Valeria Treo remarcó que “la salud mental es un derecho humano fundamental y un elemento esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico”. En ese sentido, explicó que un deportista con bienestar psicológico “puede disfrutar lo que hace, ser más feliz y afrontar de manera más eficaz situaciones adversas o estresantes propias de la práctica deportiva. Sostener ese estado de bienestar psicológico favorecerá la prevención de que aparezcan trastornos psicológicos o estados no patológicos. Por eso es fundamental el trabajo con un especialista para que pueda acompañar y brindar herramientas para enfrentar, de una forma más saludable, los desafíos que el deporte propone".
Sin embargo, el acceso a este acompañamiento no es uniforme. En disciplinas como hockey, rugby o en instituciones como UVT, Banco Hispano, Ausonia o Social San Juan, existen equipos interdisciplinarios que incluyen profesionales de la psicología deportiva. En el fútbol local, en cambio, la realidad es distinta: los clubes no cuenta con estos espacios de manera permanente. Incluso en estructuras más grandes, como en San Martín, que compite en la Primera Nacional, las intervenciones suelen ser puntuales y si el deportista lo requiere.
Para Treo, esto responde a múltiples factores, desde el desconocimiento hasta una mirada reducida del deportista. “Sigo sin comprender por qué son pocos los clubes que invierten en salud mental. Quizás en el deporte amateur por falta de reconocimiento de la necesidad, pero en el deporte profesional tambíén hay mucho desconocimiento y una visión muy limitada del ser humano como deportista, casi como un robot o una máquina de hacer goles", apuntó.
En su experiencia, las consultas crecieron de manera sostenida en los últimos años. Deportistas, padres, entrenadores y preparadores físicos buscan cada vez más herramientas para afrontar presiones, mejorar la concentración, trabajar la confianza o manejar situaciones de estrés y ansiedad. “Necesitan que la experiencia deportiva sea más saludable, más disfrutable”, resumió.
El desafío, coinciden los especialistas, es avanzar en prevención. Generar espacios de escucha, derribar prejuicios y entender que pedir ayuda también forma parte del camino. Porque detrás de cada jugador hay una historia, un entorno y emociones que, cuando no encuentran canal, pueden convertirse en un problema mayor.