El Proyecto

El atletismo como bastón de vida

Brian Castro tiene 16 años y nació con ceguera. Pero nada lo detuvo. Impulsado por su papá de corazón, el deporte y sus ganas de vivir, el joven sanjuanino se ilusiona a lo grande: viajes, medallas y las ganas de demostrarle al mundo que siempre es posible.
sábado, 24 de octubre de 2020 · 12:53

Contra viento y marea. Así podría definirse la historia de lucha de Brian Castro (16), el pibe que hace brillar siempre a San Juan en los Juegos Evita. Oriundo del Barrio Rivadavia Norte, desde pequeño tuvo que aprender a sortear los diferentes obstáculos que la vida le fue poniendo en el camino. Nació prematuro y, como consecuencia, ciego. Se refugió en el cariño de su papá de corazón, el hombre que se hizo cargo también de su hermano gemelo y otro menor, hasta que se topó con el atletismo y conoció el mundo: amigos, lugares, victorias. "Con el deporte mi vida dio un giro de 180 grados. Me fortaleció y me ayudó a despejarme, a olvidarme de los problemas", confiesa el adolescente desde la plaza de su barrio.

Brian creció en un contexto familiar difícil. Fue su padre Adrián, un pintor de obra y a quien conoció cuando tenía apenas un año, quien se convirtió en su gran sostén. Vivió un tiempo con su mamá hasta que regresó a su casa, de donde nunca "me tendría que haber ido". Impulsado por su familia se sumó a la Escuela Luis Braillet, donde tuvo su primer contacto con el deporte. "Automáticamente me llamó la atención. Yo siempre caminaba mucho o corría, y le pregunté al profe sobre la disciplina. Me contó de los Juegos Evita y me interesó", señala. 

"El deporte me alejó del mal camino y de los problemas que tenía. Confieso que alguna vez pensé en largar todo, pero después dije ´para qué si me esforcé mucho´". 

Con 12 años y apenas un par de meses de entrenamientos tuvo su primer viaje con su ex profe Juan Atencio, a quien recuerda con cariño, y su primera competencia en Mar del Plata, la ciudad que año a año reúne a miles de deportistas de todo el país. Y fue un debut soñado: volvió a San Juan con una medalla de plata en 100 metros y otra participativa. Al año siguiente, en 2017, se llevó su primer oro en lanzamiento y otra de plata en carrera. En 2018 y 2019 repitió podios. También se vinieron las concentraciones en Buenos Aires con la Selección Argentina, un verdadero desafío. 

Pero los últimos años fueron distintos para él, confiesa. De la escuela Braillet pasó al programa de deporte adaptado de la Secretaría de Deportes, con un entrenamiento más profesionalizado y una ayuda económica -una beca- muy significativa para él, un pibe que vende huevos y salsa casera en su casa para ayudar a su padre con los gastos de la casa. "Ahora estoy con el profe Julián. Lo de ahora es más competitivo, me da las herramientas para ir por otros objetivos que son competir en otros países. Además pude conocer muchas personas, algo impensado para mí porque antes estaba alejado de la sociedad y apenas tenía dos amigos", dice. 

Pero Brian no se detiene y va por más. Empujado por sus ganas de vivir y demostrarle al mundo que todo es posible, el joven sueña con competencias fuera del país y por qué no con los Juegos Paralímpicos. "Me siento un abanderado. Quiero demostrar a las personas que sí se puede. No quiero superar a los demás, no me gusta, quiero superarme a mí mismo a través del deporte. La ceguera es algo que me dio el destino. Todo se puede en esta vida, viendo o no. Yo estoy feliz por todo lo que logré", expresa. 

Brian X3


-Su papá Adrián es su héroe. El hombre, pintor de obra, cría a cinco chicos: Brian y sus dos hermanos, y dos nietos de 7 y 8 años, hijos de su hija fallecida. 

-Tiene otro hobby: le encanta escuchar música, sobre todo cumbia y cuarteto. Contó que hasta hace unos meses tenía un parlantito al que estimaba mucho, ya que era su pasatiempo, pero quedó en la casa de su mamá y no pudo recuperarlo. 

-En el Mes de la Inclusión Deportiva, el atleta y otros compañeros participaron de actividades recreativas junto a conocidos deportistas convencionales. "Me sentí bien porque me ayudaron mucho; y yo les demostré que un chico puede correr con ceguera. Que sí se puede, pero de otra manera". 

Lo que dicen de él... 

"Como ser humano es excelente. Y como deportista es un atleta muy bueno por las características y capacidades que tiene. Tiene una discapacidad que es ciego total, entraría en clasificación T11. Todo el equipo programa de Deporte Adaptado trabaja en él y perfeccionando todas sus cualidades en pista y salto en largo. La idea es que el día de mañana pueda trascender a nivel nacional e internacional, es a lo que aspiramos", Mario Molina, coordinador del programa "Deporte Adaptado" de la Secretaría de Derportes. 

 

Comentarios