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domingo 12 de abril de 2026

Historias del pedal

Un sueño a 5 mil kilómetros de distancia

Crhistian es un ecuatoriano no vidente que desde hace dos años forma parte de un importante proyecto de ciclismo para personas ciegas. Su anhelo, correr la Vuelta Inclusiva. Por Carla Acosta
Por Redacción Tiempo de San Juan

A casi 3.500 kilómetros de la capital sanjuanina, el ciclismo adaptado cambia vidas y transforma las realidades de muchas personas. De la mano de Miguel Ramos, un aficionado de 60 años, en Ecuador se impulsa un proyecto de ciclismo para personas que tiene, entre otros soñadores, a Crhistian Galarza, un quiteño que anhela correr en San Juan. 

Crhistian tiene 35 años y desde hace dos, una bici tandem (tiene dos manubrios y pedales, donde el guía el guía voluntario se sienta adelante) es su cable a tierra. Entrena todos los días, finalizada su labor en un call center, y compite los fines de semana junto a otros chicos ciegos. Si bien la disciplina recién se está gestando en su país y son pocos los deportistas que compiten a nivel elite, el muchacho ecuatoriano va por más y se ilusiona con llegar a las rutas argentinas, precisamente, a la Vuelta Inclusiva de San Juan. 

Fanático de los deportes, practicó desde básquet hasta motociclismo. También supo subirse a una bici, pero apunta que lo suyo siempre fue el fútbol, la disciplina en la que inesperadamente protagonizó un accidente que le produjo la ceguera. Cuenta que a los 13 años, mientras jugaba con el seleccionado de su colegio, un pelotazo en su cara le generó el desprendimiento de la retina. Desde ese entonces empezó a perder la vista, hasta quedar ciego en su totalidad con tan solo 21 años de edad. "Me sometí a cuatro operaciones pero era complicado, ya se habían muerto todas las células de la retina", cuenta. 

Dice que fue durísimo, pero no se estancó y le dio batalla. Jugó al fútbol adaptado durante tres años pero luego dejó las canchas para dedicarse cien por cien a la música. Fue trambonista y percusionista, un hobby que, con el pasar del tiempo, fue difícil de sostener desde lo económico. Es por eso que tuvo que dejar los instrumentos, al menos resignarla por unos años, para trabajar en un call center. 

En 2015 se reencontró con el ciclismo cuando se contactó con Miguel Ramos, quien le habló del proyecto llamado “Club Tandem Force & Bike”, formado por 12 personas entre hombres y mujeres. "Miguel es el mentor del ciclismo adaptado y me había invitado años atrás a unirme al grupo. Por cuestiones de tiempo no podía, imaginate que paso 7 horas en mi trabajo. Pero por recomendación médica, al estar tanto tiempo sentado, me dijeron que debía practicar algún deporte y decidí unirme al ciclismo para ciegos". 

Hasta ahora Galarza sumó tres competencias, la última fue de 30 kilómetros. Y ahora, espera ansioso, poder tener su chance en San Juan. “A San Juan lo conocí por Fátima Garro, cantante justamente sanjuanina. Me contó que en su provincia se provincia se practicaba mucho el ciclismo, que incluso había una Vuelta inclusiva y eso me entusiasmó”.

Su ilusión de pedalear en las rutas locales se conoció a través de una entrevista que dio a un medio televisivo de Ecuador. “Se dio la oportunidad y hablé de mi gran sueño. Me genera ilusión y orgullo el saber que se apoya tanto al deporte. Acá el ciclismo adaptado recién está surgiendo. Queremos tener más connotación para que este deporte recreativo también alcance el nivel de elite. Que nuestro ministerio nos pueda ayudar a financiar las bicicletas como en San Juan y que podamos crear un semillero de jóvenes que sirvan de relevo a futuro”, dice.

Todo el Club Tandem Force & Bike sueña con correr en la Vuelta Inclusiva 2019, la segunda edición dentro de la Vuelta Internacional a San Juan. 

 

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