Andar en moto es su cable a tierra. Cuando era chico esperaba que su primo dejara la Zanella de la finca para manejarla. En el año 1975 compró su primera Gilera Sprint 150 CC. La buscaba por la casa de su amigo en el rastrojero para ir andar a campo traviesa durante horas.
Entre bodegas y viñedos, la pasión por el enduro
Jorge "Pila" Nacusi (58 años) está casado y tiene tres hijos. Por ser más grande de los hermanos heredó el apodo de su padre Jorge Amadeo. Junto a su hermano administra la tradicional finca y bodega familiar. Pero en sus ratos libres disfruta de sus pasiones: enduro y Karate.
En las artes marciales tiene el cinturón de 7 dan, la categoría más alta de la disciplina. Además, es sensei y juez de competencia.
Y en la actividad de dos ruedas, Nacusi fue el fundador de la Asociación Sanjuanina de Enduro y Rescate San Juan (ASER) en el año 1985 junto a "Pepeca" Ponce. El año pasado se consagró campeón de la temporada de enduro en la provincia en la categoría Máster B (hasta 45) siendo 12 años más grande. Este gran logro se debió a su hijo Jorge Luis, quien lo convenció a competir hace tres años.
En el año 1982 recibió la distinción de "caballero de honor" de la Virgen de Andacollo, al ser el primer grupo en llegar a Mogna en moto a campo traviesa.
Para el Pila Nacusi: “Andar en moto es una pasión; sos vos, la moto y el terreno. Me gusta mucho el enduro porque hay mucho compañerismo. Tengo amigos gracias a este deporte. A mi papá no le gustaba la idea es más, me lo prohibió porque dos amigos suyos murieron en accidentes. De todas maneras me las arreglaba para darme el gusto”.
Es tanto su amor por el enduro que una vez le costó el reto de su familia: “Recuerdo una vez que fuimos a andar con unos amigos al Tontal a dar unas vueltas. Unos de ellos se le rompió el embrague y lo tuvimos que socorrer. Llegamos a la cima y nos quedamos sin nafta ni aceite; así que trasladamos todo a la mía y bajé para buscar el trailer. Al volver me encontré con otra persona varada. La ayudé y dejé la mía atada en un árbol. Cuando terminamos regresé a mi casa a las 12 de la noche. Mi familia me quería matar porque a esa hora no sabían qué me había pasado”.
Una cuenta pendiente en su vida es correr junto a Jorge Luis: “El año pasado nos anotamos con mi hijo al Desafío ASER. Queríamos hacer una carrera padre e hijo pero no se pudo dar. A Toti le diagnosticaron una hernia de disco y no pudo correr. En solidaridad con él me bajé y lo acompañé durante todo el proceso del tratamiento. Ojalá podamos competir amistosamente algún día”.