“Tuvimos muchas panas (roturas o fallas), pero ya estamos terminando y pienso que el año que viene vamos a poder hacer el décimo Dakar”. Estas declaraciones podría decirlas cualquier piloto experimentado que tienen como máximo objetivo completar el rally más duro del mundo, pero no. Quien dice esto, con lentes oscuros y parado junto a su máquina llena de las calcos oficiales de la carrera es Gines Pulgar, un chileno “loco” que todos los años se sube a Ford 250 del año ’55 y hace su propia carrera.
La “abuela” violeta que tiene su propio Dakar
La camioneta, pintada de lila y con su porte orgulloso todavía intacto, no corre a campo traviesa, sino que va por las rutas acompañando a los pilotos. Cada etapa, Ginés se sube a su vehículo, maneja una cantidad de quilómetros parecida a la de los pilotos en carrera y llega justo para ver pasar a algunos en la zona de espectadores.
El chileno, fanático de los autos antiguos, cuenta con un amigo y compañero de ruta que le da una mano cuando su Ford sufre algún desperfecto. “Este año hasta nos chocaron, pero igual seguimos”, nos cuenta.
La carrera contra el tiempo de Ginés empezó unos días antes del Dakar, cuando salió de La Calera hacia Lima para poder partir en simultáneo con la carrera. Antes de salir, su familia le dijo que está un poco loco, pero a él no le importa, porque su pasión por los vehículos hace que disfrute etapa por etapa, Dakar tras Dakar.
Con su llegada a Córdoba este viernes, este loco lindo completa su noveno recorrido y tiene un deseo muy especial para el próximo: “que vuelva a Chile”. Es que si bien disfruta recorrer otros países y ver la competencia en otros lugares, para este loco no hay como su tierra. Eso sí, antes de partir, anota “San Juan” en la bandera donde pone los lugares que visitó y le manda un saludo a todos los sanjuaninos.