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miércoles 8 de abril de 2026

COMENTARIO

Zacarías Morán Correa, el pionero

Una fecha histórica para el fútbol sanjuanino y para River Plate. La historia de Chica y Naveda en los clubes grandes. Por Fabio M. Cavaliere, especial para Tiempo
Por Redacción Tiempo de San Juan

Este feriado del 25 de mayo no será una fecha cualquiera para historia del fútbol  sanjuanino. Dentro de los casilleros que faltan por llenar hay uno que por fin se completó. Nada menos que un jugador nacido en San Juan jugó oficialmente en la primera de River Plate.

Por fin se le dio al caucetero Dante Zacarías Morán Correa, justo por Copa Libertadores, en el Monumental y festejando los 116 años del Millonario.

En la semana, el técnico Marcelo Gallardo, lo había probado en la posición de central, en una línea a de tres con Arturo Mina y Luciano Lollo, pero luego se decantó por colocarlo en su puesto natural de volante central.

Así, en la noche fría y con llovizna este cronista lo vio ingresar en la inmensidad del Monumental con la casaca 27 en la espalda y con un marco digno de partido copero.

Se paró en el mediocampo para formar el doble cinco con Nico Domingo, ante el Deportivo Independiente de Medellín (DIM) por la última fecha de la zona de grupos del torneo continental.

Desde los primeros minutos, la gente y sobretodo los periodistas posaron su mirada para conocerlo ya que era el debutante absoluto, junto al arquero Maxi Velazco, en una formación con muchos suplentes.

Su estampa de jugador, morocho, chiquito, clavado en la mitad de la cancha, ordenando y abriendo el campo trajo a la mente el recuerdo del Negro Astrada, aunque este era diestro.

El volante de 21 años jugó un muy buen primer tiempo, se recostó por la izquierda y le tocó lidiar con Quinteros el mejor jugador rival, pero salió airoso del duelo. Entregó rápidamente cada pelota, y casi no perdió balones, a diferencia de su compañero de eje. Se animó hasta un pelotazo largo para Nacho Fernández en uno de los avances de la Banda.

Siempre fue el encargado de los relevos, por la zona izquierda, a la hora de que River se lanzara al ataque, como en las subidas de Camilo Mayada. Además, en cada córner, quedó como el último hombre del equipo para pescar los rebotes o frenar los contraataques. Se nota que el Muñeco le tiene confianza, al encomendarle esa tarea.

En el comienzo del complemento quedó en medio del desconcierto que atravesó el local y donde llegaron los dos goles del DIM. Sin embargo, pronto se reencauzó en su trabajo, no le pesó la desventaja, ni los nervios del debut. El zurdo pidió siempre la pelota y mostró un aplomo envidiable cuando el nerviosismo bajaba de las tribunas demandando el empate que no llegaría.

En ese tramo, ya con el Millo totalmente volcado al campo contrario, recorrió muchos más metros ante cada contraataque de los colombianos. Pero también hizo rotar la pelota para buscar el hueco entre las líneas rivales y se animó mucho más a los pelotazos cruzados que fueron bien dirigidos.

En el último tramo llegó su amonestación, (41’ del ST) al quedar casi obligado a cometer falta para frenar un peligroso contraataque del Independiente ante una pelota regalada por Joaquín Arzura, otro de  mal partido como Domingo.

Si se tiene en cuenta este último, el pobre desempeño de sus dos compañeros mediocampistas, Morán Correa redondeó un debut auspicioso y dejó una buena imagen en ese ojo implacable que tiene el hincha millonario.

Quedará en el anecdotario que la noche que River festejaba sus 116 años perdió el invicto en la Copa, y se le cortó una racha positiva de 15 partidos sin derrotas, aunque mantuvo el primer puesto del Grupo. Pero para el mundo futbolero de San Juan no debe olvidarse que en esta fecha patria se completó un casillero vacío, como el de tener un representante en la historia de uno de los dos grande del fútbol nacional.

Alberto "Betito” Naveda lo hizo en 1994 en Boca Juniors y aunque varios jugadores sanjuaninos pasaron por las inferiores del Millonario (como por ejemplo el actual secretario de Deportes, Jorge Chica) nunca hubo un debut oficial hasta este bautismo de Morán Correa.

Después de debutar en una gira internacional por Miami el año pasado, disputando amistosos frente a América de Cali y Club Deportivo Motagua, cuando parecía que a la vuelta al país cumplía su meta, se rompió los ligamentos en septiembre.

La luchó y no se rindió, como cuando a los 11 años dejó su Caucete natal para cumplir un sueño que hoy es realidad, ya grabó su nombre en la historia.

 

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