Por Carla Acosta
El mano a mano de los campeones mundiales en Tiempo de San Juan
Un grupo de amigos, una misma pasión y un mismo código de vida y juego. Se pasean libremente por las calles sanjuaninas, por el hotel donde se hospedan, sin custodias o algún dirigente que les imponga reglas. No tienen problema en sacarse fotos o firmar autógrafos post partido, mucho menos en quedarse a charlar o dar consejos a algún pibe que se los pide. Humildes y sobre todo divertidos, así se presentaron `Kiki` Vaporaki, Lea Cuzzolino y Damián Stazzone, tres de los campeones del mundo que hoy son protagonistas de lujo de la Copa América de fútbol sala que se disputa en San Juan.
De antemano el primero en tomar la posta fue Cuzzolino, jugador del Pescara de Italia, tipo `charlatán` según sus compañeros y uno de los principales bromistas del grupo. Así como el equipo de fútbol once tiene al `Pocho` Lavezzi, el plantel de Giustozzi tiene a Leandro, quien es el cabecilla a la hora de hacer chistes y travesuras. "Nuestras bromas son tranquilas, no hay nada pesado. Por ejemplo, en la Copa nos las agarramos con la mascota. Pobre", tiró entre risas `Cuzzo`.
Otro señalado con el dedo de la mano fue Santi Basile, el lateral defensivo de Kimberley, quien según los muchachos es el más `vago` del equipo y `desprolijo` a la hora de vestirse. Tanto es así, que los tres entrevistados no dudaron en nombrarlo y apuntaron que `hay que empujarlo para todo`.
Pero Edu Villalva, jugador de San Lorenzo, y el propio Kiki Vaporaki, de Boca, no se quedaron atrás. Contaron que el primero es un crack como bailarín y el segundo `el coqueto` del plantel,de hecho, confesaron que tarda varios minutos en acomodarse el pelo y combinar la ropa. Además, el más chico de los Vaporaki tiene otra faceta además de romperla con el balón, la de tocar la guitarra. Y según sus compañeros, lo hace bastante bien.
Sin dudas, la música es un condimento especial en las concentraciones del combinado albiceleste. Ya sea en el hotel o camino a los partidos, para los muchachos es casi un ritual escuchar cumbia, cuarteto, rock y hasta un lento. Los enganchados del `Show de Andy`, es el preferido para escuchar previo a un duelo. Aunque, Stazzone, símbolo del Ciclón, se inclina por el rock and roll.
De chicos de barrio a campeones del mundo
Crecieron jugando al futsal y trabajando a la vez. Recién de grande, cuando la disciplina tomó mayor dimensión, pudieron dedicarse por completo a uno de los deportes que más creció en el país. Como consecuencia, sus vidas cambiaron. Por ejemplo, Vaporaki postergó su estudios en la Faculta de Ciencias Económicas de la UBA -le quedan 8 materias para recibirse de Contador Público Nacional-; mientras que Stazzone cursa, cada tanto, la carrera de Comunicación Social. Cuzzolino, por su parte, comentó que está viviendo en Italia y que sólo se dedica la disciplina, a lo que `Kiki`, entre risas, le retrucó " ¿Qué, en Italia no hay escuelas?".
También sus vidas dieron un giro de 180 grados cuando se convirtieron en campeones del mundo, cuando pasaron de ser pibes de barrio a héroes del deporte argentino. "En lo personal cambió mucho. Saber que llegaste a donde llegaste, sabiendo todo lo que te costó a vos y al resto de los chicos, es satisfactorio. Más que nada que tu familia te diga `campeón del mundo` es lindo, te sentís mimado", comentó Lea.
Damián agregó que "a nivel interno te cambia un poco. Sentís que el esfuerzo que hiciste de chiquito valió la pena y lo que perdiste queda en la nada".
Pese a dar la vuelta en Campeonato del Mundo y Copa América, los pibes no se la creen. En San Juan se mostraron súper compinches con el público. "Tratamos de devolver un poco de todo el cariño y apoyo que nos dan cuando jugamos los partidos. Acá nos sentimos realmente locales y el apoyo es importante. Y la verdad es que eso no es una presión, es la fuerza que necesitamos para meterle", señaló Stazzone.
Su compañero Cuzzolino expresó "Somos todos chicos de barrio, que venimos de abajo. Para nosotros es algo nuevo y lindo que la gente pida autógrafos o que te toquen bocinas en la calle. Es algo hermoso y no vas a encontrar ninguno de nosotros que te diga que no".
"Kiki" comentó "me pasó que en un restaurante me pidieron una foto o que en las canchas me pidan fotos o me digan que me van a ver jugar. Es muy lindo, pero después de eso nuestras vidas son normales".