Una propuesta que copó a todo el “Valle”
Más escuelas, más futuro en el box
“Los Andes Boxing Club” nació gracias a que Oscar Reinoso, quien practicaba boxeo en la escuela del Sporting Estrella, se fue a vivir a Valle Fértil en enero último. Para no perder actividad empezó a boxear en un gimnasio conocido de la localidad y así contagió esa pasión a los pibes de San Agustín, que se coparon con tan solo verlo.
Las expectativas del proyecto se superaron y gracias a las donaciones guantes y bolsas por parte de Mario Cabello, su ex entrenador, la escuelita se trasladó al club Los Andes, de allí su nombre actual.
Hoy son 11 los chicos que integran la humilde institución presidida por Reinoso, que por el momento alberga a varones y espera que se sumen las chicas. “Estamos por comunicarnos con al Federación de Boxeo para poder realizar una velada en el Valle. Esta es la primera escuelita que se abre aquí, ya que antes el boxeo había llegado sólo por eventos. Esto es muy humilde, tenemos pocas herramientas para poder boxear. Un tapicero, Jeremías Ponce, nos arregló la bolsa y una gomería nos donó unas cubiertas para hacer ejercicios aeróbicos”, comentó Oscar.
Sportivo Desamparados abrió el 8 de agosto su escuela de Boxeo, la cual es comandada por el conocido entrenador Mario Cabello. Hoy ya son 28 los chicos que se pusieron los guantes y comenzaron a soñar con subirse al ring. “A través de un amigo comenzamos a trabajar en este proyecto. Esto es un deporte social y trabajamos con los chicos que no tienen nada que hacer”, comentó Cabello, quien ya logró fomentar el boxeo en un club netamente de básquet, como el Sporting Estrella.
Hasta el momento, como la mayoría de las escuelas, hay sólo participación de hombres. Sin embargo, Mario comentó que después de que abrieron la escuela hubo mucho interés del sector femenino y prevén realizar un turno especialmente para ellas. “Yo empecé de forma recreativa y después me empezó a gustar hasta competir. Acá es algo parecido, hay condiciones y mucha conducta. Se verá con el tiempo si podemos formar grandes boxeadores”, destacó.
El entrenador también comentó sobre el boom de escuelitas en este año y añadió que “le hace bien al boxeo y al deporte. Es una forma de hacer inclusión social y sacar pibes de la calle”.
“Cristo” los hace más grandes
La escuela “Deportistas para Cristo” abrió hace un mes una nueva sede en La Bebida, Rivadavia. Allí generó una expectativa tan grande en los vecinos que hoy ya son más de 20 los chicos que se acercan a la unión vecinal para tomar clases de boxeo, de la mano de Hugo Costa, el cabecilla de la institución.
Es la segunda apuesta de Costa con el boxeo, ya que la primera es la sede central ubicado en el predio de Loma de Rivadavia (Rastreador Calivar e Ignacio de la Roza). Allí, desde que empezó hace un año, son decenas los chicos que se acercan no sólo para guantear y buscar subirse al ring, sino también buscan contención y apoyo psicológico. “Aquí no sólo le enseñamos sobre el deporte sino también le damos contención a quienes vienen con problemas. Hay chicos que vienen de familias conflictivas y que llegan con muchas dificultades. Nosotros tratamos de solucionar las cosas y ayudarlos en todo”, comentó el técnico.
Además agregó que la Fundación Loma Negra planea convertir la unión vecinal en un polideportivo para que los pibes no sólo hagan boxeo, sino también otros deportes: “Están construyendo un doble playón y tribunas. Tenemos algunos elementos y estamos tratando de conseguir más”.
Una gloria, entrenador en las Chimbas
El Club Deportivo Ferroviario, de la mano del icono del boxeo Víctor Federico Echegaray, abrió sus puertas hace una semana para los amantes del boxeo. Según explico el ex boxeador, que supo pelear por un título mundial, la escuela está en pleno proceso y si bien, ya empezó a brindar sus clases, aún resta colocar el ring y algunos elementos.
Son más de diez los muchachos que se sumaron a la sede de Echegaray, ubicada en el departamento de las Chimbas. Muchos de ellos son adolescentes y sueñan con ponerse los guantes profesionalmente. “Es muy lindo poder abrir otro lugar para enseñar boxeo. Me alegra muchísimo también que hayan abierto otras escuelas. Ojalá, en todas, surja alguno que llegue lejos”, destacó Víctor.
A la institución el ex púgil la armó con mucha humildad, con bolsas que tenía en su casa y elementos que fueron donados por gente allegada. También consiguió pintura, que donó Pinturería Córdoba. Pero pese a ello, Echegaray afirmó que para llegar lejos se necesita de otras cosas: “Cuando empecé en el boxeo entrenaba en un piso que era de tierra. Los esquineros del ring eran de malos y las cuerdas estaban atadas con alambre. La ducha era una manguera. No se necesita comodidad, sino ganas y hambre de gloria”.