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sábado 25 de abril de 2026

La lucha de Raúl Quiroga

Domador de dificultades

El volante de San Martín lleva tres años sin jugar a raíz de un problema en la rodilla derecha. Pensó en dejar el fútbol pero el apoyo de su familia lo empujó a seguir remando. Ya recuperado de la lesión, se sumará a la pretemporada y buscará revancha. Por Carla Acosta
Por Redacción Tiempo de San Juan

En agosto de 2011, luego de conquistar el ascenso, su rodilla padeció una rotura del ligamento que lo alejó de las canchas durante tres años. Aquella fue la primera de las cuatro lesiones que sufrió Raúl Quiroga (25), volante de San Martín, que no se ata a las dificultades y ya recuperado espera con ansias volver a pisar la redonda.
El “Huevo”, como lo conocen, llegó al Verdinegro a mediados del 2010 de la mano de Darío Franco. Fue titular indiscutido y una de las piezas fundamentales en el ascenso a Primera que logró el equipo ante Gimnasia y Esgrima La Plata. Justamente aquel encuentro fue el último que disputó Quiroga de manera oficial ya que días previos al inicio del Torneo Apertura, en un amistoso ante Independiente Rivadavia, su rodilla dio la peor noticia para el Santo.
“Después del ascenso me pasó lo de la lesión. Luego pasaron los seis meses y me volví a romper. Así fueron cuatro veces. La verdad es que fue muy difícil. Estuve a punto de dejar el fútbol ya que sentí que había terminado mi carrera”, comentó el volante.
Su familia, su esposa y sus compañeros fueron de gran apoyo durante estos tres años en los que participó a penas de algunos entrenamientos: “Fue muy feo porque uno siempre quiere estar en los partidos o en ciertas situaciones. Pero siempre supe que no debía aflojar porque esto es una rueda que gira y ya me va a tocar estar. Las primeras recuperaciones las hice en Lanús y esta última en San Juan. Por suerte mi mujer me sigue a donde sea, que es lo importante”.
Raúl comentó que en sus inicios con el fútbol nunca padeció una lesión. Es tan así que hasta ahora ni él ni su médico entienden el por qué del mismo problema y en la misma rodilla. “Vi casos como los de Ronaldo pero nunca como el mío, de cuatro lesiones seguidas. Es algo muy difícil de llevar. Nunca pensé en ir a un psicólogo deportivo y no es que no crea, sino que me aferré más a la familia”, destacó el futbolista.
Ahora, recuperado de la lesión, espera con ansias sumarse a la pretemporada con Rubén Forestello como DT y tomarse esa tan deseada revancha: “Espero que este año se me den las cosas de la mejor manera. Si Dios quiere esta temporada voy a estar. Estoy tranquilo, no me desespero. Aunque hay momentos que la ansiedad me  gana ya que hace tres años que no juego. Tengo unas ganas inmensas de volver”, comentó entusiasmado.

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