Santuario Virgen de la Paz: un mirador imperdible que une trekking y devoción
Entre senderos de piedra y el silencio de Los Médanos, este rincón caucetero propone un ascenso que combina el desafío físico con una vista única de 360 grados. La historia de un vecino que siguió un llamado místico y una comunidad que movió montañas para entronizar a su patrona.
La zona de Los Médanos, en Caucete, acoge una de las joyas que rodean la urbe departamental: el Santuario Virgen María Reina de La Paz. Es un punto de encuentro entre la naturaleza indómita y la espiritualidad popular. Este rincón se ha convertido en una parada obligada para quienes buscan salir de la rutina y conectar con el silencio del desierto, ofreciendo una de las panorámicas más privilegiadas de de San Juan.
Alcanzar la cumbre del cerro donde descansa la imagen de la Virgen permite un enorme regocijo para la vista. Desde la cima, el visitante se encuentra en un mirador natural de 360° que permite dimensionar la geografía del este sanjuanino con una claridad asombrosa.
Hacia el frente se despliega la extensión productiva y los horizontes del departamento de 25 de Mayo. Al girar a la derecha, la ciudad de Caucete muestra su trazado urbano perdiéndose en la llanura; mientras que a la izquierda aparece la mística del Santuario de la Difunta Correa —otro gigante de la fe regional—. Finalmente, a la espalda del caminante, se erige la presencia imponente y protectora del Cerro Pie de Palo.
El Santuario ofrece opciones tanto para el caminante ocasional como para el senderista que busca un desafío mayor. Actualmente, existen dos circuitos principales que permiten conocer el lugar. Por un lado, hay un recorrido corto y vertical que conduce directamente a la gruta de la Virgen. Es la opción predilecta para quienes cuentan con poco tiempo o buscan una actividad física intensa pero breve, ideal para acelerar el pulso antes de contemplar el paisaje.
Y, por otro, para quienes prefieren la contemplación, existe un sendero un poco más extenso y serpentea por una de las caras del cerro. El trayecto une las distintas estaciones del Vía Crucis delimitadas en la piedra por cruces, permitiendo una caminata más pausada, reflexiva y de menor pendiente, apta para realizar en familia.
Para disfrutar plenamente de la experiencia en Los Médanos, se recomienda realizar el ascenso durante las primeras horas de la mañana o al atardecer, para evitar las altas temperaturas y disfrutar de los tonos cobrizos que el sol proyecta sobre el Pie de Palo. Es esencial llevar hidratación, calzado deportivo con buen agarre y protección solar.
La historia detrás de la cima
Detrás de la estructura que hoy recibe a cientos de fieles y senderistas, existe una historia de fe individual que se transformó en una gesta colectiva. Micaela Sánchez, coordinadora de Turismo de Caucete, compartió cómo fue el origen de este rincón cauctero.
"Todo fue gracias a un vecino devoto del departamento que sintió un llamado en donde le decía 'poné una virgen blanca en el medio del cerro'. Él siguió ese llamado, investigó y conoció así a la Virgen de la Paz", explicó Micaela.
Sin embargo, la voluntad de un solo hombre no bastaba para vencer la resistencia de la geografía caucetera. El ascenso al cerro presenta dificultades logísticas que hoy forman parte de la mística del lugar. Según detalló la funcionaria, la construcción de la gruta fue un ejemplo de solidaridad comunitaria en medio del árido paisaje: "El acceso no es fácil, por ende la virgen se instaló en la cima del cerro gracias a la ayuda de vecinos, quienes usando animales acarrearon de a poco todo y así colocaron la cruz y la grutita que tenemos hoy".