Cerca de las 18.00 del pasado domingo, ubicada dentro de la cancha de jineteadas del ex predio de la feria municipal de Valle Fértil, Juliana Lima (27) cumplió la promesa que su día le hizo a un sobrino: volvió a presentarse y a ganar el concurso de la Amazona Vallista.
Fiesta de la Amazona Vallista: la emotiva historia que se esconde tras la elección de Juliana Lima
Tiene 27 años y es la segunda vez que es elegida como la amazona de esta celebración tan representativa del departamento del este sanjuanino. En esta ocasión tuvo un sabor especial por tratarse de una promesa cumplida
Esta exponente de la mujer que realiza constantes trabajos rurales ya había tenido la suerte de ser reconocida a mitad de la década pasada con semejante distinción, pero en esta ocasión pudo elevar su marido al cielo y dedicársela a su sobrino Nabil, quien siempre la animó a volver a concursar y que lamentablemente falleció el año pasado.
“Yo vivo muy cerquita de Baldes del Sur, que es precisamente el lugar en el que nací. Yo permanentemente estoy haciendo tareas de campo y de casa también”, explicó Juli a modo de presentación.
Fue en el año 2014 cuando Juliana fue elegida por primera vez amazona representando a la Agrupación Sagrado Corazón de Jesús de Baldes de las Chilcas, pero en los años posteriores llegó su hija Ariadna y se alejó de las celebraciones gauchas.
“El año pasado, hacían tres meses que había fallecido mi sobrino, y me presenté con la Agrupación Troperos Sin Destinos para honrar su memoria. Él me había hecho prometerle que volvería a participar y a ganar. No puede en el 2024, pero afortunadamente este sí ”, comentó la joven Lima antes de agregar: “Para mí es un orgullo tremendo, me siento muy feliz. Me gusta que la gente se entere de lo que una hace en el campo porque yo casi no he salido de ahí”.
Retomando con algo más de profundidad su vida rural, la flamante amazona dijo: “Tengo cabras y también cuido las vacas que tiene mi pareja (Jesús Quiroga). Buscamos las vacas que tienen crías en el campo, las marcamos y cuidamos en todo momento. También convivo con los caballos, los crío desde chicos y los termino ensillando”.
“Yo podría decir que aprendí a andar a caballo sola. Cuando era chica en mi casa teníamos burritos y fue con ellos que aprendí a cabalgar”, completó Juli, quien también se acordó de agradecerle a su hermana Yanina “por todo el apoyo que me ha dado en toda mi vida”.