Antonio Canales nació en una villa humilde de la Capital, “de abajo de un adobe”, como le gusta decir. En una sola habitación funcionaban el comedor, el dormitorio y el lavadero. Allí creció con su madre empleada doméstica y sus hermanos, luego de la temprana muerte de su padre. Fue entonces cuando se prometió una misión: salir de la pobreza, y lo logró.
La fantástica historia de Antonio Canales: de crecer en una casa de adobe a fundar una radio y acuñar una célebre frase
En una entrevista a corazón abierto, el periodista y empresario de medios repasó su vida: desde su humilde infancia hasta convertirse en un referente de la radiofonía sanjuanina. Anécdotas desopilantes, reflexiones y una lucidez intacta. Reviví la entrevista.
“No pasé ni por la puerta de una universidad. No tengo la secundaria. Soy autodidacta. Aprendí en la calle, vendiendo libros, escuchando gente. Nunca dejé de aprender”, expresó el periodista con una brutal honestidad. Contó que esa hambre de conocimiento es lo que lo empujó a hacer de todo: cadete en una editorial, empresario papelero, dueño de una radio, corresponsal en Buenos Aires y más.
De Buenos Aires a San Juan, por amor y destino
Canales regresó a San Juan en 1992, casi de casualidad. Junto al recordado Lucho Román fundó en 1989 la histórica Radio San Martín, una de las primeras FM de la provincia. “Fue cuando Menem firmó la apertura del espectro. Yo ya tenía el local comprado, puse la mitad de la plata, Lucho la otra mitad. Empezamos con 28 empleados y nos llevamos medio Radio Colón. La vaciamos”, contó entre risas.
Más tarde, tras la muerte de su socio, vendió su parte y abrió su propio espacio: Las 40. “Estoy pleno, feliz, de novio, con salud y con laburo. ¿Qué más?”.
La radio, la calle y el alma de la gente
En un mundo saturado de contenidos, Canales destacó algo simple pero poderoso: el escuchar a la gente. “Yo los escucho a ellos. Tomo mate en los departamentos, ranchando, con la oreja parada. Ahí saco mis historias. La radio no tiene oyentes, tiene hinchas. Es como un club de fútbol. Las 40 tiene hinchada”.
Por eso, cuando le preguntaron por el éxito de su programa, no dudó: “La clave es estar en la calle. Salgo a cualquier hora, vuelvo a cualquier hora. Me meto donde me lleve la intuición. Y la gente me recibe con los brazos abiertos”.
A eso se suma una consigna que ya es parte del ADN sanjuanino: “El agua vale más que el oro”. La frase, nacida de su indignación por la falta de planificación hídrica en una provincia minera, lo acompaña desde hace décadas. “La creatividad llega cuando quiere. Y esa frase me salió en un momento de bronca. Hoy es bandera. Anda a preguntar por San Juan y todos la conocen”.
Un bautismo con exorcismo y un padrino gobernador
Uno de los momentos más insólitos de su vida fue su bautismo... de adulto. Su padrino fue nada menos que el exgobernador José Luis Gioja. “Una vez en una cabalgata me dijo: ‘Che, vos no estás bautizado, por eso sos tan hijo de p…’. A los días me llama y me cita en la catedral. Me exorcizó el padre Rómulo, el único autorizado por el Vaticano. Me habló en arameo. Te juro que sentí paz interior”, relató.
El legado familiar y la filosofía de vida
Padre de Emiliano y Martina, el periodista le transmitió a su hijo no solo oficio, sino valores: “Yo trabajé 30 años para vos, ahora vos tenés que trabajar 20 para mí... y te regalo 10”, le dijo. Emiliano, hoy al frente de varios proyectos periodísticos, debió empezar como su padre quiso: lampaceando veredas durante un año antes de agarrar el micrófono.
No usa redes sociales, no tiene tarjeta de crédito ni cuenta bancaria. Cree que “si tenés, comprás; si no, no”. Vive en el campo, anda de café en café, sigue leyendo hasta las 4 de la mañana. “Estoy en la era del conocimiento. Ya no quiero hacer periodismo de noticias, quiero hacer periodismo de ideas”.
A sus más de 60 años, Canales volvió a enamorarse. Su pareja tiene 45 y lo acompaña en su camino. “Antes ser periodista garpaba. Hoy, no. Pero lo importante es tener personalidad. Yo no chapeo, me dejo conquistar”.
Reviví la entrevista completa: