En Argentina, en medio de cambios sociales, económicos y culturales acelerados, una frase parece haberse instalado en la voz de muchas personas: “No sé”. No es solo un murmullo adolescente ni una crisis puntual de unos pocos. Es una sensación que atraviesa edades, géneros y situaciones de vida. Desde los 15 hasta los 70 años, este “no sé” es un síntoma colectivo que refleja la incertidumbre, la búsqueda y la necesidad de reinventarse.