El 29 de diciembre de 2020 se puso en marcha el Plan Provincial de Vacunación contra el COVID-19. El primero en poner el brazo fue el doctor Matías Espejo, subsecretario de Medicina Preventiva. Así se dio inicio a una campaña que no ha parado durante 365 días, donde no ha habido vacaciones, feriados ni fines de semana largo para aquellas personas que cada jornada fueron las encargadas de colocar cada dosis de la vacuna a los sanjuaninos.
Esperanza, cansancio y mucho trabajo a un año del inicio de la vacunación COVID en San Juan
El panorama en los vacunatorios hoy es otro, en nada se parece al de hace dos semanas atrás. Germán Muñoz, encargado del Vacunatorio del Estadio Aldo Cantoni, afirmó que según lo que expresan quienes llegan a vacunarse hay dos motivos principales por lo que se acercan al vacunatorio y se ve incrementada la demanda. Uno es porque tienen planeado salir de vacaciones, y debido a la implementación del Pase Sanitario en los próximos días quieren completar el esquema para evitar inconvenientes durante los días de descanso. El otro motivo es el temor y la preocupación por el aumento de casos que se está registrando no solo a nivel nacional, sino también en la provincia.
Las largas filas de espera se pueden observar en los dos vacunatorios más convocantes de la provincia, el Estadio Aldo Cantoni y el Polideportivo San Martín, lugares donde los vacunadores y personal administrativo no han parado ni un solo día. “Estamos cansando porque venimos trabajando todo el año sin parar, y hay un momento en el que es agotador, pero seguimos adelante porque vemos que la gente sigue viniendo, con muchas más ganas que al principio”, destaca Macarena Oliver, quien desde el día uno está inoculando a los sanjuaninos.
Todos los trabajadores sanitarios expresan lo mismo, que los sanjuaninos comprendan lo importante que es vacunarse para poder hacerle frente a la pandemia. Lo mismo expresan quienes lleguen con carnet en mano y ponen su brazo para recibir la vacuna. “Se tienen que vacunar porque si no se van a enfermar feo”. Así de simple lo sintetiza Aldana Arguello, una pequeña sanjuanina que al año de iniciarse la vacunación recibió la segunda dosis junto a su hermana menor.