A todos los sanjuaninos les pasó alguna vez: salís de tu casa como un día cualquiera en la mañana, hasta que mirás al oeste y te das cuenta de que la nieve hizo su magia y la precordillera está teñida de blanco, iluminada por el sol que recién va saliendo. Y si esto pasa cuando estás por ejemplo en la Circunvalación o una zona alejada, donde los edificios poco pueden hacer por tapar tanta belleza, la postal te deja sin aliento.





