Antes de la pandemia en el horno crematorio de Rawson se realizaban entre uno y dos servicios a la semana, pero en el pico de contagios de coronavirus el número creció y alcanzó entre tres y cuatro cremaciones diarias. En la municipalidad estiman que este uso intenso del horno es lo que aceleró la rotura del artefacto, que funciona desde hace cinco años en el cementerio San Miguel. El arreglo lo realizará personal de Buenos Aires, de la empresa Incol y requerirá una inversión de un millón de pesos.
Se rompió el horno crematorio de Rawson: creen que es por tanto uso por los fallecidos de Covid
Delfor Sánchez, secretario de Obras, informó que el horno tiene una fisura en la bóveda, esto implica una rotura en la loza cementicia. En un principio pensaron que se podía resolver el desperfecto con personal municipal pero consideraron que era mejor contratar especialistas de la empresa que instaló el horno en el cementerio.
En el municipio siguen muy de cerca la evolución de casos de coronavirus en la provincia. Es que si es necesario poner en funcionamiento con urgencia al artefacto lo harán pero hasta el momento, no hace falta ya que la curva de contagios bajó. Además hay otro horno crematorio, es privado, de una conocida cochería de la provincia.
Las fiestas vinieron a complicar la llegada de los especialistas de Incol, que además aprovecharán para realizarle un service completo al horno, que tiene un tablero y un sistema de bombeo complejo. "De acuerdo a la evolución de la pandemia en la provincia, veremos si el trabajo se hará a toda máquina antes de las Fiestas o después", añadió Sánchez.
El proceso de cremación de un cadáver demora tres horas y media. Antes de ser cremados, los ataúdes son rociados con alcohol, durante unos minutos se ubica al cajón en la antesala, luego es trasladado al horno por personal equipado específicamente para prevenir el Covid-19, tal como lo demanda Salud Pública. El servicio de cremación cuesta $12.940 ($12.000 la cremación, $900 la urna y $40 el sellado).