El ingenio sanjuanino no tiene límites. Fruto del desempleo y la pandemia, una pareja decidió emprender la “simpsonización” a través del arte digital. Un negocio que nació como una pequeña cuenta de Instagram: Piuma, y que cada día pega más en la provincia y Latinoamérica.
“Simpsonizate”: el emprendimiento sanjuanino que mezcla inclusión y arte digital
El proyecto inició en octubre de 2019, cuando Luz Olmedo y Facundo Gutiérrez, de novios y con una bebé, empezaron a buscar más oportunidades en el mercado laboral. La idea primigenia fue hacer algo que ambos pudieran compartir. “Queríamos entre los dos hacer algo. Unimos nuestras capacidades, nuestros estudios y valores”, dijo Luz a Tiempo de San Juan. Surgió la iniciativa de hacer confecciones en microfibra, pero el Covid-19 detuvo las ventas y decidieron pasar al ámbito digital: diseño gráfico al mejor estilo Simpson.
Sin embargo, no todo se trató de economía, sino también de inclusión. Luz nació prematura a los 6 meses y luego tuvo complicaciones que derivaron en una parálisis cerebral con compromiso en la motricidad. El paso de los años y los entrenamientos le devolvieron buena parte de la movilidad, pero siempre tuvo que soportar opiniones sobre su cuerpo. Incluso fue rechazada en trabajos y hasta algunas personas la miran impiadosamente. Pese a todo, ella no flaqueó, la experiencia le enseñó a mantenerse firme en sus convicciones y deseos.
“Muchas veces me han discriminado, nunca tuve oportunidades laborales en mis 25 años”, señaló y agregó “me miran y me juzgan: todo cuesta mucho”. Pero ahora, Luz cambió su pensamiento para mejor: “Cuando veo que alguien se queda mirando le pregunto qué es lo que necesita”. "Antes sufría -cuenta- ahora tengo el valor para decir que no a eso".
Por eso, el emprendimiento sobrepasa lo comercial.
Facundo, su novio, desplegó los conocimientos que le dio la carrera de Diseño Industrial y puso manos a la obra para “salir adelante”. En tanto, Luz se encarga del manejo de redes sociales y el contacto con clientes que, venturosamente, no escasean. “Vendemos nuestras ilustraciones a San Juan y también a Chile, México, Puerto Rico y últimamente hasta en Nueva York”, detalló la joven de 25 años. Cada dibujo es la representación del rostro y el cuerpo de la persona como su hubiese nacido de la pluma del mismo Matt Groening. Son muy solicitadas por familias y parejas.
Hay mucho talento y poca infraestructura. La pareja trabaja desde casa y con una computadora adaptada para generar ilustraciones. Aunque lo más conveniente es contar con una tableta de diseño digital. Es una de las herramientas a adquirir en el futuro.