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domingo 22 de marzo de 2026

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Se parte de la campaña anti-bombillas y ayudá a combatir la contaminación

Agrupaciones ecológicas denuncias que no tienen sentido porque se usan solo por unos minutos y tardan más de 150 años en degradarse. Por su parte los fabricantes de plástico los defienden.
Por Redacción Tiempo de San Juan

En San Juan, desde hace un año se ha comenzado a implementar la medida de no entregar bombillas de plástico para consumir bebidas líquidas, tal es el caso de algunos kioskos que se encuentran en el centro de la ciudad o en los barrios y hasta cadenas de comidas rápidas como McDonalds han decidido formar parte del #stopsucking, la campaña que se muestra en contra de estos productos.

Están en los tragos de todas las fiestas, en los licuados y en los envases de jugo que llevan los chicos al colegio. Las pajitas de plástico o bombillas están en la vida cotidiana y, aunque fueron creadas para reducir el contagio de enfermedades propias de los depósitos donde se guardan los productos, o para ayudar a personas que tienen discapacidades físicas, se convirtieron en el blanco principal de distintos movimientos ambientalistas,

Con fuertes campañas en las redes sociales, buscan reducir o hasta prohibir su uso, y denuncian que con sólo unos minutos de uso, pueden llegar a tardar 150 años en descomponerse y generan un efecto irreparable en los océanos y su fauna. En Argentina, las organizaciones ambientales también comienzan a denunciar las consecuencias ecológicas de los sorbetes.

 Según datos de Greenpeace Argentina, en la actualidad hay 12,7 millones de toneladas de plástico que terminan en los océanos cada año, y estiman que para 2020 se usará un 900% más de plástico que en 1980. Debate.

Por su parte, María Ana Ventura quien se ha dedicado toda su vida  a la sustentabilidad reconoce que “el problema específico de los sorbetes está en que, por sus dimensiones livianas y pequeñas, muy pocos terminan yendo a reciclaje”.

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