En medio del desierto, contar con un árbol que de sombra es una bendición. Los sanjuaninos, tan acostumbrados al paisaje moderno lleno verdes en la ciudad, a veces olvidan la importancia de contar con esos oasis. Esto parece haberle sucedido a alguien que, durante la noche, atacó con motosierra dos ejemplares en perfectas condiciones de aguaribay, o árbol de pimiento de forma totalmente ilegal.
La cruel tala de dos árboles en la Circunvalación ¿para que se vea un cartel?
En el amanecer del 5 de agosto el paisaje en el anillo interno de la Circunvalación amaneció con el paisaje cambiado. En lugar de tener a la vista los ejemplares del “árbol sagrado de los Incas”, con las hojas siempre verdes y los troncos grisáceos y rojizos, hacia un lado se podía ver el paso de los autos por la avenida, hacia el otro la esquina de Güemes.
Los árboles estaban desde hacía años en el lugar, refrigerando los costados de la Avenida de Circunvalación, una obra vial que sin el verde que luce hoy causa estragos en la temperatura de San Juan. Habían alcanzado los 10 metros de altura, eran parte del parquizado y por lo tanto eran propiedad de la Provincia, embellecían la vista y gozaban de excelente salud. Hasta que los atacaron con motosierras hasta dejarlos reducidos a trozos de tronco, que no se molestaron en llevar.
Los dos ejemplares de pimiento no tenían ramas inestables y no ponían en riesgo veredas ni el pavimento. Esa es una de las características de esta especie, que se adapta perfectamente a climas como el sanjuanino y crecen hasta alcanzar los 10 metros, dando una gran cantidad de sombra todo el año, porque es una variedad perenne. El único problema que suelen causar los aguaribay es que crecen rápido y no sirven para espacios pequeños, pero estos tenían todo el parquizado de la circunvalación para crecer y eso habían hecho, durante años.
Por esto, apenas descubrieron la tala, la sospecha de la Dirección de Espacios Verdes y el área de Arbolado Público sospechó de un comercio de la zona. No había ninguna razón para que eso sucediera, a menos que fuera para despejar la vista y que quienes circulen por la avenida puedan ver mejor los carteles de los locales que están atrás.
Es esa la única pista que tienen los especialistas, la posibilidad, aún más grave, que la razón para destrozar dos ejemplares adultos del árbol fuera para “mejorar las ventas” de algún negocio. La indignación dio paso a una denuncia, ya que talar o incluso podar un árbol sin razón y autoridad está prohibido en la provincia. La causa quedó en manos de la comisaría de la zona y existe la posibilidad de una multa para quienes hayan causado el daño, si es que pueden comprobar quién es.
Pero nada se puede hacer por los dos ejemplares talados, que además de dar sombra y embellecer la zona, eran parte del patrimonio natural de la provincia. Cada pimiento que hay en la provincia tiene el valor de ser un ejemplar de las pocas especies que se dan naturalmente en la región noroeste de Argentina. Fuerte frente al clima adverso del desierto, los aguaribay son conocidos por sus frutos, que se pueden usar en la cocina, por ser sagrado para muchas culturas y hasta haber maravillado a los españoles durante el Siglo XV.