Cuando el reloj marca las 17, los niños del asentamiento Pedro Echague corren con alegría a tomar su leche chocolatada o mate cocido con semitas al merendero ´Manitos´ ubicado en la casa de la familia Giménez en Santa Lucía.
El Ska barrial le da una ´Manito´ a los niños del asentamiento Pedro Echagüe
Un poco más de 40 niños asisten en tres turnos diferentes de lunes a viernes. La gente que sirve y ayuda en la actividad pertenecen a la ´Iglesia Evangélica Centro Cristiano para la Naciones´ desde hace tres meses. Esta acción solidaria lo hace con la intención de darle la oportunidad a que los niños puedan tener por lo menos una comida en el día.
Lucas Giménez es baterista de la reconocida banda local Circus Groove y junto a su esposa ponen su casa para que el merendero funcione. Todas las tardes Marisa, Alberto, Marisol, Silvia entre otros colaboradores; trabajan incansablemente para que los chicos puedan disfrutar de una tarde diferente. Muchos finalizan las clases en la escuela Educación Popular y se van corriendo al merendero. Otros, esperan pacientemente una hora antes en la puerta de la casa.
Toda la mercadería que recolectan es gracias a la donaciones de panaderías y mercados. A veces no es suficiente y tienen que arreglárselas con lo que tienen; pero siempre los más peques reciben una taza y comida para que se sienten en la mesa y merienden con sus amigos del barrio.
Los martes y jueves está la ´hora feliz´. En dicho espacio niños aprenden de las enseñanzas bíblicas mezclándolo con juegos para que se diviertan. Además, en poco tiempo quieren darle clases de apoyo escolar en lengua o matemática.
Además, la banda musical organizará el próximo viernes dos de noviembre un Festival solidario en QQ Rock Bar (Rastreador Calivar 1327 norte). Aquellos que quieran asistir deberán traer una prenda de ropa o un alimento que será destinado al merendero. El evento comenzará a las 23 y tocarán Monofloro, Suplentes y Circus Groove
Los niños llegan, se lavan las manos, comen y juegan entre ellos. Después, colaboran con la limpieza y regresan a sus casas contentos. Algunos se hacen los distraídos y corretean por el fondo de la casa. Luego, vuelven al hogar con sus padres y esperan ansiosamente volver al merendero al otro día y divertirse con sus amiguitos del barrio.