Hace unos días, Alfredo Sebastián Céspedes fue noticia en todos los medios locales porque se había “escapado” del Hospital Marcial Quiroga, donde realizaba un tratamiento psiquiátrico.
El drama familiar del joven que “se escapó” del hospital
Tiempo de San Juan visitó la casa de la familia Céspedes para conocer la historia que se escondía detrás de las noticias “Se fugó un paciente psiquiátrico del Hospital Marcial Quiroga” y “Encontraron al paciente psiquiátrico que se escapó del Marcial Quiroga”, publicadas por este medio.
Al llegar al lugar, justo en la esquina de la calle Benavidez y Las Flores, en El Mogote, Chimbas, una mujer salió a recibir a esta periodista. Estaba enojada, ese enojo que siente una madre cuando ve sufrir a sus hijos. Nos dijo que nos fuéramos, que no quería hablar, que si no llevábamos una solución para su problema nos fuéramos.
Luego de varios minutos, la mujer se identificó como Raquel Céspedes, madre de Alfredo, y accedió a contarnos su verdad, el drama de estar a punto de quedarse en la calle y ese, entre otros, habría sido el desencadenante para que su hijo termine en el hospital, no con un brote psicótico como se dijo desde el nosocomio sino por un pico de estrés.
“Se dijeron muchas mentiras. Mi hijo no sufre brotes psicóticos, lo que tuvo fue un pico de estrés por todo lo que estamos viviendo. Tampoco se escapó del hospital, yo me lo traje porque tenía que volver al trabajo y no podía seguir cuidándolo”, dijo a Tiempo de San Juan Raquel.
Lo cierto es que por estas horas Raquel y su hijo Alfredo están viviendo una situación angustiante. El 31 de diciembre se les vence el comodato de la casa que el Ministerio de Educación les presta para que vivan y no tienen a dónde ir.
Raquel es portera de la Escuela Capdevilla, pero vive en la casa de la escuela República de Chile, en la localidad de El Mogote, en Chimbas, la cual no funciona desde hace algunos años por el estado de deterioro en la que se encuentra.
Además de la preocupación por no saber a dónde va a vivir junto a sus hijos, Raquel denuncia estar siendo hostigada por los vecinos y por la policía.
“Esta escuela hace años está en desuso. Ahora la Policía la quiere para que funcione una seccional policial. Por eso quieren que me vaya de acá con mi familia. Algunos vecinos también quieren que me vaya, no sé por qué, si yo no me meto con nadie ni tengo problemas con nadie”, agregó.