Con lágrimas en los ojos y casi sin poder hablar producto de la angustia y las secuelas de una intubación, Mariela Guardia, la mujer baleada en la cara, sólo hace un pedido desde que recuperó la conciencia. "Cuiden a mi hijo, no lo dejen sólo” es la frase que repite a sus familiares más cercanos en los pocos minutos que pueden verla en el horario de visita o al momento del almuerzo.
Mariela tiene un hijo de 23 años llamado Washington y desde que recuperó su conciencia pide por él y por los demás niños de la familia. Si bien no dijo porque está tan preocupada por ellos, la familia cree que podría haber sido amenazada por el agresor antes de intentar matarla.
Respecto al agresor, su mamá Clara Ibazeta dijo a Tiempo de San Juan que: "Toda la familia lo conoce, siempre nos hizo trabajos de albañilería. Eh escuchado versiones que dicen que nosotros le debíamos plata y eso no es así. Mi hija se quería hacer una habitación en el fondo de la casa para hacer depilaciones y él hizo las columnas para esa pieza, pero no le debemos ni un peso. No entiendo por qué se desquitó con ella”.
La primera hipótesis hablaba de que Mariela había mantenido una relación amorosa con su agresor y hasta habían convivido. Al respecto, Clara aseguró que: " Mi hija es mamá soltera y después de tener a su hijo nunca ha traído un novio a la casa. Es mentira que ha convivido con ese hombre, ella siempre vivió acá conmigo".
"Estamos muy atemorizados. No dormimos ni de noche ni de día. Tenemos miedo de salir, de hacer las compras, de mandar a los chicos a la escuela. Casi no salimos, sólo vamos a verla a ella", expresó Clara angustiada.
Luego de cinco días internada en terapia intensiva del Hospital Privado, finalmente Mariela fue trasladada a una sala común del Hospital Rawson.