Al cerrar los ojos, la primera imagen del Pancho que se te viene a la mente es la de un tipo con un sentido del humor único, caminando detrás del gobernador (en su momento José Luis Gioja y ahora Sergio Uñac) con un cigarrillo en la mano. Luis Márquez llevaba casi 14 años a cargo de la Dirección de Prensa de Casa de Gobierno y se encargaba de organizar el Cruce de Los Andes estableciendo los vínculos con los periodistas y medios que participaban. También era el representante de Cuyo del Consejo Consultivo de Medios, que se armó en virtud de la sancionada Ley de Medios.
Los deportes lo apasionaban. Era hincha de Independiente y de Sportivo Desamparados. Jugó al fútbol pero decidió dejar para dedicarse a su otro gran amor: el vóley. Contaba que uno de sus mejores logros como jugador de vóley fue haber sido campeón de las Olimpiadas Universitarias del año 1982. En esa oportunidad, se enfrentó a la Universidad de Santa Fe con el Estadio Aldo Cantoni colmado de gente. Con sus 1,72 metros su posición en la cancha era de armador. Casi diez años jugó en la UNSJ, donde cosechó una gran cantidad de amigos.
Luego de ser jugador pasó a ser director técnico de Categoría A. Se preparó de manera especial para llegar a conducir equipos femeninos en la Universidad Nacional de San Juan. De hecho, viajó a Buenos Aires varias veces para hacer cursos y enriquecerse como entrenador. Finalmente, pasó a ser árbitro. Y así llegó a dirigir muchos encuentros tanto a nivel provincial como nacional, llegando a arbitrar un partido entre Rusia y Holanda.
Pancho estaba casado con Laura Jaime y tenía tres hijos: Florencia, Diego y Guadalupe. Sus hijas relacionadas con el mundo de las Ciencias Económicas y su hijo, recientemente recibido de médico.
Quienes fueron al Cruce de Los Andes lo definen como el "alma del Cruce", casi como una premonición durante esta última expedición a la montaña decía que era su última subida. Siempre tenía una palabra de aliento para que los expedicionarios siguieran adelante. Los momentos que más le gustaban era cuando se armaba el fogón y los periodistas se disponían a contar sus experiencias al lado del fuego, en compañía de un buen vinito sanjuanino.
Su actividad en los medios de comunicación empezó de la mano del grupo Bataller. Pancho arrancó en la gestión pública junto a José Luis Gioja, a quien acompañó a lo largo de los tres períodos como gobernador, siempre en el mismo cargo. Incluso fue él quien estuvo en Valle Fértil cuando se cayó el helicóptero que llevaba a Gioja y tuvo que dar la noticia entre lágrimas del fallecimiento de Margarita Ferrá de Bartol.
Pancho era muuuuy amiguero (las u de más van adrede). Le gustaban las juntadas, en Facebook tenía miles de conocidos que siempre compartían alguna broma con él. Uno de los grupos de amigos que integraba se bautizó "los sin soda". Entre ellos eran característicos los intercambios divertidos en las redes.
En la mañana del sábado 13 de mayo le dijo a su familia que se sentía mal, en vano fueron los intentos por resucitar su corazón ya que a los pocos minutos falleció de un paro cardíaco. Sus restos serán velados desde las 15 en la cochería San José y el entierro está programado para el domingo 14 a las 10 en el cementerio de la Capital.
El Pancho se fue de viaje, imagino que entre las montañas andará su alma amiguera, divertida, siempre sacando sonrisas por ahí, como era su sana costumbre.