El refugio Sardina se convirtió en una fiesta este jueves,
día en que más de un centenar de jinetes aprovechó para distenderse antes del
tramo final del cruce que será el viernes. Civiles y gendarmes comieron,
bebieron juntos y hasta se animaron a jugarse una partida de truco.
Este jueves es el día que todos los expedicionarios del
Cruce de los Andes 2016 tuvieron para relajarse. Es el único día de los seis que dura la
travesía en el que no hubo que cumplir con un itinerario.
Es por eso que los primeros empezaron a aparecer cerca de
las 9 de la mañana en el toldo lindero al refugio que se dispuso como cocina,
bar y hasta sala de juegos.
El asado estuvo a cargo de Juan Carlos, un gendarme que
empezó con el fuego tempranito mientras el resto de los jinetes participaban de
una charla histórica que se realiza todos los años sobre el cruce que hizo San
Martín en 1817.
Cerca de las 13 los expedicionarios pudieron disfrutar de un
asadito en el medio de la cordillera y después empezaron los encuentros de
truco.
Gendarmes, periodistas y funcionarios se prendieron a la
partida que contó con todos los condimentos desde chicanas hasta risotadas y
abrazos.
Algunos aprovecharon para ir hasta el río y disfrutar del
buen clima.
Está previsto que el viernes por la mañana, después de
desayunar, el contingente parta hacia Valle Hermoso, en el límite con Chile. En
el lugar se realizará el acto para conmemorar la batalla de Chacabuco, en la
que San Martín liberó al país vecino.