Conmovedor

La triste historia de la mujer que generó una movida solidaria

Rosa Reyes tiene 5 hijos y su caso salió a la luz luego de que su marido la abandonara previo a la Navidad. Nació en Bolivia, no sabe leer ni escribir y vive gracias a la ayuda que recibió de la gente en Nochebuena. Por Natalia Caballero.
sábado, 02 de enero de 2016 · 10:59
Por Natalia Caballero
ncaballero@tiempodesanjuan.com

Hay que meterse unos metros por un callejón de tierra en Alto de Sierra para llegar al rancho en el que vive Rosa Reyes, la joven mamá de 5 hijos cuyo desesperado pedido de ayuda previo a la Navidad generó una movida solidaria que le permitió pasar esa fecha tan especial con comida sobre la mesa y con ropa para sus pequeños niños. Detrás de ese aluvión de ayuda espontánea, hay una historia muy conmovedora en la que se conjugan la miseria y la búsqueda inagotable de una mejor vida que aún no llegó. 

Rosa tiene 30 años. Cuesta creerle porque su cara y su cuerpo evidencian varios más. Nació en Cochabamba, Bolivia y se vino a Argentina buscando las oportunidades que su tierra natal le negó. Dejó a sus padres y con su ex pareja llegaron a San Juan. Se insertaron en una comunidad de ladrilleros en Alto de Sierra, 9 de Julio. 

En San Juan nacieron los cinco hijos que tiene: Ronald (9), Gilda (5), Rodrigo (4), Maite (2) y Yolanda, de 3 meses. Su ex marido, al que prefirió no nombrar, nunca tuvo un trabajo fijo. Hizo changas de vez en cuando para mantener a la numerosa familia y el pasado 23 de diciembre desapareció de la vivienda familiar dejando a Rosa sin nada, a la deriva. 

A la joven mujer le cuesta mantener el hilo de una conversación. No sabe hablar bien castellano. Tampoco sabe leer ni escribir. Las únicas personas que conoce son los miembros de la comunidad de ladrilleros en la que vive. Sus padres fallecieron y tampoco tiene cómo establecer contacto con su familia de Bolivia. 

En los últimos 12 años se dedicó a realizar las tareas domésticas, prácticamente no salió de 9 de Julio y le cuesta manejarse fuera del departamento. Debido a los vaivenes económicos, muchas veces se fue a dormir sin comer. En la comunidad aseguraron que Rosa es muy solidaria y que si la comida era poca, ella prefería dársela a sus hijos. 

Nunca pasó buena vida con su ex marido. Sufrió golpes y maltrato verbal por años. "Me fui un rato el 23 de diciembre y cuando llegué no estaba. Estaban los niños solos. No sabía qué hacer”, contó a media lengua Rosa. 

La maestra de Ronald se enteró del abandono y de la desesperación de Rosa y decidió pedir ayuda en los medios de comunicación. Fue así como llegó un móvil de Telesol hasta la casa de la mujer, cuyo testimonio previo a la Navidad conmovió a los sanjuaninos que iniciaron una campaña solidaria para ayudarla. 

El mismo 24, Rosa recibió comida, ropa, mantas y calzado. "Estoy muy contenta, tengo mucha mercadería y cosas para los niños”, dijo. Fue tal el aluvión de cosas que recibió, que no aceptó la invitación del intendente Gustavo Núñez para pasar la Navidad y prefirió quedarse a cuidar las donaciones. 

La mujer vive en una pieza precaria que le presta la comunidad. El rancho tiene piso de tierra. Sólo tiene una cama, en la que duermen los niños más pequeños. Los más grandes duermen en el piso. 

Adentro de la calurosa estructura hay pedazos de comida descompuesta que agarran los chicos y se meten a la boca, un olor fétido a pañales viejos y ropa acomodada sobre plásticos, ya que no tiene ningún mueble en donde guardarla. 

La comunidad no tiene agua potable y el agua que tienen se las lleva el municipio. Es por eso que la prioridad pasa por el consumo humano, lo que sobra se destina al baño, al consumo de los animales y al regadío del pasto del que se alimentan las gallinas que crían. 

A Rosa la asistió el municipio apenas trascendió su caso. El área de Acción Social le tramitó el cobro de la Asignación Universal y también programó una consulta con un médico porque Rodrigo tiene un retraso madurativo y estrabismo. También el área de la Mujer intervino. El objetivo es ayudar a la mujer a terminar con el maltrato en caso de que su ex pareja vuelva a aparecer. 

Rosa no tiene pretensiones, tampoco tiene ambiciones estrafalarias. Sólo sueña con vivir en un techo digno, "lo que sea”, agregó. También anhela que sus hijos puedan ir a la escuela. Contó orgullosa que su hijo Ronald va a segundo grado y se río mientras dijo: "Ya sabe mucho más que yo”.  Aunque no puede describirlo con palabras,  Rosa está orgullosa porque tiene la certeza que sus hijos tendrán mejores oportunidades en la vida que ella sólo por el hecho de  terminar la escuela. 

Con la esperanza de vivir mejor, Rosa pasa sus días en 9 de Julio. Nunca antes pidió ayuda, no sabía que tenía derechos. Ahora ya lo sabe. Antes de despedir al equipo periodístico de Tiempo de San Juan, busca adentro de la casa a sus hijos. "Es por ellos que quiero vivir mejor, voy a hacer pan, lo que sea, pero quiero vivir mejor”, concluyó lagrimeando pero con una leve sonrisa en su rostro. 

-Para ayudar a Rosa, comunicarse con Liliana Videla, la maestra de Ronald, al 154395066. La mujer necesita de todo, pero sobre todo camas y colchones. 
-El municipio de 9 de Julio está tramitándole la Asignación Universal a los hijos de Rosa. También una revisación médica completa para Rodrigo, el hijo varón más chico. 

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