ver más

domingo 12 de abril de 2026

Personaje

La bella cirujana sanjuanina que atendió a Diego Maradona

Se trata de Natalia Quiroga, una médica especializada en Buenos Aires y Nueva York. Tiene una clínica propia en donde realiza cirugías plásticas de todo tipo. El perfil de una joven profesional que eligió volver a la Provincia para formar su familia y desarrollarse laboralmente.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Se ruboriza al contar que fue la doctora que tuvo que hacerle una reconstrucción facial al mismísimo  Diego Armando Maradona. La cirugía fue de urgencia en el sanatorio Los Arcos luego de que un perro le desgarrara el labio al astro del fútbol. Haber atendido a Maradona fue una casualidad, pero una casualidad que llevó a Natalia Quiroga a trabajar con el médico de los famosos, Alfredo Cahe y a engrosar su currículum colmado de estudios. La hermosa cirujana plástica se especializó en Buenos Aires y en Nueva York y tras pasar unos años afuera de San Juan decidió volver a estas tierras para armar su familia. 

Desde que tiene uso de razón, siempre quiso ser médica. Quizás su amor por la profesión nació de su padre doctor. En vez de dormir la siesta, se pasaba horas mirando las fotos de unos libros de su papá, que es otorrinolaringólogo. "Eran libros donde salían imágenes de personas con patologías como labio leporino y se podía ver el antes y el después. Me gustaba  esa sección, ver el antes y el después de los pacientes tras una cirugía reconstructiva”, recordó Natalia. 

La rubia se recibió de médica en la primera promoción de la Universidad Católica de Cuyo. A pesar de que tiene sólo 34 años, es dueña de un currículum colmado de logros académicos. Tras recibirse y hacer la residencia en el hospital Rawson se mudó a Buenos Aires donde hizo una nueva residencia, en este caso de cirugía plástica en el hospital de Clínicas, dependiente de la UBA. Luego partió a Nueva York a realizar una especialización en reconstrucción mamaria. En el trayecto también trabajó en el Otamendi, en el sanatorio Los Arcos y en la clínica Suizo-argentina. 

"Me vine a San Juan porque siempre supe que lo que quería era armar mi familia acá. Yo me casé hace ocho años pero primero nos abocamos con mi marido a formarnos profesionalmente. Acá abrí mi clínica, un sueño cumplido. Y desde hace cinco meses soy mamá”, confiesa la profesional con una sonrisa de oreja a oreja. Es que todo lo planeado se le ha ido dando de acuerdo a lo esperado y hoy puede decir que las metas más importantes de su vida las ha cumplido.

Al ingresar a la clínica de Natalia, por calle 25 de Mayo, se nota que tiene sus toques personales. Todo decorado con objetos hermosos, en perfecto composé. Igual ella, que luce una remera de seda azul con pequeños toques tierra y un pantalón crudo. "Siempre fue un sueño tener la clínica propia. Iba comprando de a poco cada uno de los objetos de decoración de la clínica”, agregó. 

En la biblioteca del consultorio están los dos objetos más preciados por Natalia: los dos libros de su padre que leía en las siestas, esos que despertaron sus deseos de estudiar medicina. Su papá le regaló los dos libros cuando se recibió de doctora. 

A diferencia del imaginario colectivo, San Juan es un terreno muy fértil para los cirujanos estéticos. Natalia contó que hay una demanda muy alta y que los pacientes locales están muy interiorizados sobre los últimos avances relacionados a estas prácticas. "Cuando me recibí un cirujano plástico de acá me dijo:-Volvete a San Juan que vas a tener muchas pacientes”, recordó la doctora. 

Sobre las cirugías con más demanda, en mujeres mamas, liposucción y dermo son las más pedidas y en hombres rinoplastia y liposucción. "Y el botox que es el pan de cada día. Yo te hago ya botox y te volvés a trabajar”, añadió con un toque de humor. 

La rutina de la profesional está sujeta a horarios de citas con pacientes y a su labor como mamá y esposa. A esto se le suman las urgencias. En muchos casos la llaman a las 3 AM por alguna urgencia, como por ejemplo una mordedura de perro a un niño, y ella agarra los bolsos y sale corriendo. El pilar ante toda la vorágine diaria es su marido, Gabriel Bilbao, al que le dedicó palabras de amor. 

Ante semejante nivel de actividad, no le queda mucho tiempo libre. Pero en el poco tiempo que le queda le encanta cocinar y hacer manualidades. Son sus dos cables a tierra. También le gustan mucho las reuniones, juntarse con sus padres y sus suegros para ella es un disfrute.

Con ganas de continuar especializándose, empujada por la energía de su motor: su esposo y su hijo. Esas son las expectativas de Natalia Quiroga, la profesional sanjuanina que pisa fuerte en el terreno de las cirugías plásticas. 

Ping-Pong
-¿Extrañas Buenos Aires?
-Se extraña Buenos Aires, pero sigo en contacto. Viajo mucho, estoy en contacto con los que eran mis jefes, siempre busco especializarme y continuar con mi formación. 

-¿Cuál fue el momento más difícil que atravesaste desde que te recibiste?
-Cuando estaba haciendo la residencia de cirugía general ingresó un paciente post operado con sangrado y le tuve que hacer una traqueotomía en la sala. Fue muy fuerte, era una pichona, hacía cinco meses que era médica.
 
-Te especializas en reconstrucción mamaria ¿Qué le podés decir a la gente que piensa que es todo frívolo en el mundo de la estética?
-No hay que perder de vista que los cirujanos estéticos somos médicos ante todo y cirugía plástica es una especialidad de cuarto nivel, lo más alto a nivel médico. Junto con la reparación también está la parte estética. A mí lo que más me gusta es reconstrucción mamaria porque es muy gratificante cuando le devolvés la femineidad a una mujer que  tuvo un tumor o que nació sin una mama, eso es lo que más me gratifica como profesional. Lo mismo pasa cuando hacés una reparación en un rostro que sufrió un accidente o una enfermedad. 
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar

video