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domingo 12 de abril de 2026

En Santa Lucía

El Bustelo, barrio ejemplar de módulos de emergencia

Las familias destacaron las mejoras que les aportó el cambio. Formaron una unión vecinal y lograron muchas cosas. Se preocupan por mantener el barrio muy cuidado y limpio. Quieren que los autoricen a construir. Por Viviana Pastor.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Viviana Pastor

Calles limpias y recién regadas. Jardines con pasto aún verde, hermosas flores y casas bien pintadas de verde oliva, todo tan ordenado que parece una maqueta. Es el barrio Eduardo Bustelo, en Santa Lucía, realizado con módulos habitacionales de emergencia que cumplirá un año en septiembre y para el Ministerio de Desarrollo Humano es un barrio modelo gracias al cuidado de los vecinos. 

El sistema nació desde este Ministerio como una salida rápida de vivienda a casos en los que por cuestiones climáticas las familias se habían quedado sin lugar donde vivir.

En el Bustelo hay 42 viviendas, todas con un importante terreno de fondo que varía según el tamaño de la familia y la ubicación de la casa. Allí fueron trasladados los afectados por las lluvias inusuales que cayeron en San Juan en febrero de 2014 y que dejó sin casas a los vecinos de los asentamientos 21 (San Lorenzo y Colón), Belgrano (Acceso Oeste) y La Legua, Alto de Sierra. 

"Antes vivíamos en un rancho de barro y caña con miedo, ahora tenemos una casa y vivimos tranquilos, no nos asustamos si llueve o tiembla, nos sentimos seguros por primera vez en la vida", contó Alberto Soria. 

No miden la utilidad de su vivienda en metros cuadrados, sino en seguridad, y el salto es cualitativo. "Antes no podíamos tener una planta, ahora todos tenemos nuestros jardines. Es todo un cambio de vida".

El hombre es el vicepresidente de la unión vecinal, aún sin personería jurídica ya que tiene sólo 4 meses de vida. Lo primero que hicieron los vecinos fue limpiar el barrio, con ayuda del municipio, sacaron todos los escombros que habían quedado en el frente y en las calles internas, pidieron contenedores de basura comunitarios y los ubicaron en el frente del barrio. También solicitaron más frecuencia de la línea 12 de colectivos, que es la que llega a la zona.

Mientras el tanque de la municipalidad regaba las calles, que no tienen pavimento ni nombres, Soria contaba que los vecinos son casi todos muy buena gente, "trabajadores", agradecidos de estar en el barrio y preocupados por mejorarlo. "El ministro Molina (Daniel Molina) nos dijo que había otros barrios de módulos que no los habían cuidado, algunos hasta los rompieron, pero este barrio 'es un ejemplo' nos dijo. Porque si usted estuvo viviendo en un rancho y le dan una casa ¿cómo no la va a cuidar?", reflexionó.

Soria trabaja en una cortadora de mármol en el Parque Industrial Chimbas, le queda lejos pero tiene una moto para moverse. Su esposa, Miriam Vargas, dijo que ahora la vida de la familia mejoró: "Antes dormíamos todos en dos piezas, ahora los cuatro varones duermen en una, las dos nenas en otra y nosotros en otra pieza”. 

Los vecinos trabajan en la construcción, en un taller metalúrgico, otros son electricistas, mecánicos, empleados. "Vamos a seguir buscando lo mejor para el barrio, para mejorar la plaza, para tener una mejor vida”. 

Chicos pero funcionales 

En el fondo del barrio, Marcelo Vedia, que es mecánico y estaba trabajando en el patio de su casa, lamentó que no los dejen construir ya que él necesita hacer su taller en el fondo. "Los módulos son lindos, aunque fríos por el techo de chapa. Son chicos pero nos alcanza, aunque yo quisiera construir un salón para el taller y no por ahora no podemos. Nos dijeron que van a mandar una arquitecta para decirnos cómo podemos construir", contó.

Jesús León aportó que a los módulos los entregaron con calefón eléctrico, bajomesada, mesa de comedor y cuchetas. El baño es amplio, más grande que algunas viviendas del IPV. Afuera está el lavadero donde muchos ya tienen colocado el lavarropas automático. Otro vecino, Marcelo Escudero, aseguró que el barrio es muy tranquilo, todos se conocían de los asentamientos de donde venían, "todos estamos contentos con el barrio y ayudamos a mantener la plaza".

En el centro del barrio está la plaza con juegos para los chicos y el CIC, también de construcción modular y una vez a la semana llegan profesores y dan clases de gimnasia a los chicos, y de tejido para las mujeres. 
Hay escuela cerca para los niños y también un centro sanitario de Salud Pública. 

Maxi kiosco Jordán, de Oscar Castro, vende desde carne de cerdo hasta fideos y vino, en una ampliación de ladrillo que sumó al módulo. Sólo hay dos almacenes en el barrio y atraen clientes de las villas aledañas. "Vendo bien, no me puedo quejar, vivo de este negocio. El cambio fue total, acá estamos mejor. El barrio es muy tranquilo, pasan cosas como en todas partes, pero estamos bien. Agradezco al Gobernador y al Ministro porque mis hijos también tienen casa acá", dijo. 

Agregó que están esperando que les den los permisos y escrituras para poder construir. "Hay mucho terreno, se puede construir hasta otra casa. Acá uno tiene otra perspectiva", dijo Soria.  
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