ver más

viernes 24 de abril de 2026

Lo que sea para zafar

Las insólitas excusas de la gente en los operativos de tránsito

Para evitar las multas o el radiado del vehículo, los infractores inventan cualquier pretexto: culpan a los enjuagues bucales y hasta al licor de las tortas cuando les da positivo el test de alcoholemia. Por Natalia Caballero
Por Redacción Tiempo de San Juan

“Me dio positivo porque usé enjuague bucal”, “El whisky de la torta es el culpable”, “Me acabo de tomar sólo un vasito de cerveza”. Estas son algunas de las insólitas excusas que la gente les da a los uniformados en los operativos de tránsito para zafar de las multas o de que les radien el vehículo cuando les da positivo el test de alcoholemia. Pero estos no son los únicos pretextos, los conductores con tal de evitar un acta de infracción son capaces de inventar hasta que se les murió un pariente o que van directamente al hospital porque tienen un familiar enfermo. La situación se repite todos los días, según informó un grupo de efectivos mientras realizaban un operativo en Libertador y Colón, en el que Tiempo de San Juan participó.
En las oficinas de la división Tránsito de la Policía se deciden las zonas en donde se van a realizar los operativos. Una vez determinados los lugares, grupos de uniformados se trasladan con un jefe de operativo que se encarga de fiscalizar que todo se realice normalmente. Antes de salir, los policías no deben olvidarse de llevar los test de alcoholemia, las actas y los conitos que pondrán para que se paren los conductores.
El policía pita su silbato, le hace seña al auto que viene por sobre Colón, después detiene a una moto y a una camioneta. A nadie le gusta demasiado que les controlen la documentación del vehículo o que les hagan el test de alcoholemia, pero nadie se resiste a pesar de las caras largas. Pasa uno, dos, tres…y muchos más conductores que tienen todo en regla pero aparece uno que no y se viene una cadena de ruegos y de insólitas excusas que causan hasta risa. -“Me dio positivo el test de alcoholemia porque usé enjuague bucal”, lanzó el hombre. Los uniformados por respeto no le contestan, pero le aseguran que si es así dará negativo la detección de alcohol en sangre en los análisis que le deben realizar en la Central de Policía para despejar dudas. Inmediatamente el conductor se niega y la historia termina con el decomiso del auto y el traslado del hombre hasta la seccional más cercana.
Como el episodio narrado hay varios más. Pero la excusa del uso de enjuague bucal parece haberse vuelto un pretexto común. Los otros pretextos usuales son culpar al licor de la torta por el positivo del test, a algún remedio y algunos osados se animan a aseverar que sólo han tomado un vaso de cerveza cuando el test asegura que al menos deben haber bebido dos litros por alto nivel de alcohol que registra el alcoholímetro.
Los otros artilugios que usan los conductores para evadir las multas cuando no llevan toda la documentación también son motivo de risa de los uniformados. “Me voy a un velorio”, “Traigo una persona enferma”, “Me voy al hospital” o “Vivo a la vuelta”. A estos pretextos se le suma un clásico: “Te juro que es la primera vez que me pasa, nunca me olvido de nada”.
Estar al frente de un operativo es una tarea desgastante porque los uniformados deben estar preparados para todo: desde caras largas hasta insultos. De igual modo, no todos los conductores contestan de igual manera, generalmente los que más se irritan son los de clase media-alta porque consideran los controles una pérdida de tiempo.
La mayor parte de las actas de infracción que labran los policías son por falta de documentación, ya sea por tener el carnet vencido, por no tener seguro o por llevar la tarjeta verde vencida. Con respecto a los test de alcoholemia, el encargo de Tránsito de la Policía, comisario Rubens Bartol, dijo que la cantidad de actas labradas suben y bajan en forma constante pero que la tendencia está en baja.
Las motos siguen siendo las principales infractoras y la razón por la que se aplican más sanciones es por no llevar el chaleco refractario, ahora de uso obligatorio por la aprobación de una ley en la Cámara de Diputados local.
El operativo continúa, los uniformados hacen parar un auto. Se baja la ventanilla del Vento y aparece el intendente de Santa Lucía, Marcelo Orrego. El jefe comunal se hace el test de alcoholemia, le 0.00 y se va contento. El otro famoso que pasó por el control con una aprobación total fue el futbolista Beto Naveda, que pasó con 10 aprobado.
Tras más de cuatro horas de operativo, los cinco uniformados bajo el mando de Antonio Salinas se van con dos motos y una camioneta radiada. Los uniformados se preparan para salir al otro día a custodiar las calles sanjuaninas.
Dos buenas
Entre tantas pálidas, hubo dos buenas noticias que trasmitió el personal de Tránsito: cada vez hay más gente que usa cinturón de seguridad y cada vez hay más jóvenes que designan un conductor para que maneje tras la salida del boliche.
La primera buena nueva tiene que ver con un mayor uso del cinturón de seguridad por parte de los conductores. Según aseguraron, la principal causa es que poco a poco la gente va tomando conciencia de la disminución de riesgos que conlleva usar el cinturón.
En un fin de semana, Salinas afirmó haber detectado tres casos de conductores designados. Con la misma visión coincidió el oficial Pablo Carrizo. El joven dice que cada vez hay más casos. “Abren la ventana y sale un olor a alcohol pero después el test de alcoholemia al conductor le da negativo, nos cuentan que se elige un conductor antes de salir”, explicó Carrizo.

Top five de excusas
-“Me dio positivo el test de alcoholemia porque usé enjuague bucal”.
- “El whisky de la torta es el culpable del test positivo”.
-“¿Pero si sólo me he tomado un vasito de cerveza?”.
-“Tengo un pariente enfermo en el hospital, por eso me olvidé los papeles”.
-“Voy a un velorio, no saqué los papeles”.

 

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar