Por Miriam Walter
Un bebé de dinosaurio de 6,5 metros nacerá en 2015
Cómo se está haciendo el dino robotizado que prevén que sea una de las atracciones centrales del Museo Paleontológico Ischigualasto, a inaugurarse el año que viene. Por Miriam Walter.
Los creadores trabajan full time en hacer pieza por pieza, definiendo tareas de plazos cortos que hacen en sus casas y luego se juntan en la de Slawiñski para ensamblar. “Es mucho de software, recreando el ciclo del paso, del caminar del animal. Nosotros diseñamos la imitación del movimiento, estudiando la biomecánica y el equilibrio. Hay muchos robots que caminan en universidades del mundo pero no de estas dimensiones y con esta tecnología eléctrica. El Ministerio de Defensa de Estados Unidos diseñó uno para uso militar que corre y camina, impresionante, pero no es un dinosaurio y es naftero”, contó.
“El trabajo más complejo es la biomecánica que los paleontólogos tampoco la tienen muy clara, porque son bichos que nunca nadie vio cómo caminan, entonces se sabe más o menos cómo sería por el tamaño de los huesos y mirando cómo caminan bichos actuales que podrían haber derivado de ellos. Lo que más costó lograr es el equilibrio y la estabilidad”, apuntó el rionegrino Slawiñski, quien conforma el staff con dos sureños como él, dos porteños y dos sanjuaninos, entre ellos dos doctores en Ingeniería, con grandes conocimientos en controles de robótica.
El gran desafío es lograr que el dino se mueva por el recinto durante importantes lapsos de tiempo que dure la exhibición, al menos por media hora cada vez que entre en escena, varias veces al día, por eso la batería debe ser muy potente. Se usará una de ion de litio, similar a la que tienen los celulares. “Estamos haciendo el cálculo de cuántos paneles se necesitan”, explicó Slawiñski. La meta es que no esté enchufado y hoy los robots más avanzados tienen una autonomía de sólo 5 minutos, apuntó el ingeniero.
La cubierta exterior del robot la diseñará el personal especializado del Museo, que ya tiene experiencia en corporizaciones muy bien logradas como las que forman parte de la muestra Titanes de Ischigualasto que ahora está en Singapur. “La parte de afuera estará hecha en polímero que es como una goma, imitando la piel del dinosaurio mientras que por dentro la estructura será de aluminio y deering que es un material como el plástico. Pensamos en un principio en hacerlo de fibra de carbono que es lo más liviano que se usa, pero fue imposible por los costos, hace dos años sólo la matricería costaba 60 mil euros”, señaló el jefe del equipo. Y agregó que la situación con el dólar en los últimos meses les trajo problemas porque hay muchos elementos que traen desde el exterior: “Todo lo que traemos de afuera nos cuesta mucho, principalmente piezas electrónicas y sensores, tenemos un solo prototipo para sacarnos todas las dudas y los proveedores nos dicen que ahora no y nos cobran otros precios”.
Otro desafío es lograr que el dino se desplace cómodamente en la sala donde estará ubicado que tiene “un espacio jugado de 15 metros de diámetro. Había que hacer una sala muy grande o ponerlo en el exterior pero la decisión fue preservarlo en el hall”, según el ingeniero. Además de caminar, el robot tendrá movimientos faciales y emitirá sonidos, y hará movimientos muy reales como agacharse y “comer” ramitas. Los espectadores podrán maravillarse desde lugares estratégicos, previstos para el público detrás de una baranda.
Actualmente tienen armadas 1.500 piezas de todo el complejo ensamblaje mecánico, son pequeñas pero de una tecnología de avanzada en el planeta y vitales para darle vida al monstruo que se llevará todas las miradas el año que viene en el Museo Paleontológico Ischigualasto.
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