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jueves 23 de abril de 2026

RINCONCITOS SANJUANINOS

Un túnel de pétalos de colores

Es el que forman los lapachos ubicados en la calle Doctor Ortega, desde Mendoza hasta Lemos, en Rawson. Los bellos árboles encierran una historia ejemplar de esfuerzo vecinal. Por Gustavo Martínez Puga.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Gustavo Martínez Puga

Predisponen a manejar de otra manera y a disfrutar del paisaje. Predisponen a una manera agradable, positiva, con menos agresividad. Y en materia de tránsito vial, eso no es poco. Tal vez ese puede ser el principal sello distintivo de la hilera de lapachos de distintos colores que hay a los costados de la Doctor Ortega, la famosa calle del departamento Rawson a la que muchos siguen identificando como La Superiora, porque originalmente conducía hacia esa ex bodega.

Desde mediados de agosto y hasta estos días, los pétalos blancos, rosados y fucsia le ponen un toque de color único al paisaje sanjuanino en ese punto de la Ciudad de Rawson. Durante ese tiempo es cuando las flores de esa planta explotan por sobre las ramas peladas que deja el frío del invierno. Luego, a partir de estos días, las flores se desvanecen y le dejan el lugar a las hojas verdes.

En cualquiera de las direcciones de esa avenida, el viaje contextualizado por los lapachos es muy particular. Si es hacia el Oeste, los coloridos árboles tienen como postal de fondo las montañas; y si es hacia el Este, el toque distintivo es el flamante edificio de la Biblioteca Popular Sur, donde la Doctor Ortega encuentra un tope con la avenida Mendoza.

Originalmente eran muchos más la cantidad de lapachos que decoraban naturalmente la Doctor Ortega. Pero lamentablemente muchos de esos árboles se perdieron por la falta de agua y de otros cuidados mínimos. En otros casos, porque algunos vecinos los reemplazaron por moras híbridas, tal vez molestos por la presencia de los pétalos de colores en sus veredas.

Pero lo que pocos saben o recuerdan es el ejemplar esfuerzo vecinal que guardan en sus raíces esos lapachos de la Doctor Ortega.

"Han sido 9 años de mucho sacrificio para hacer ese arbolado de lapachos, la calle, la luz”, comenta Eugenia Galdeano, esposa de Segundo Zatta (79), el primer presidente de la Comisión de Vecinos que el 8 de mayo de 1986 se armó para cambiar la cara de la tradicional calle Superiora.

"En ese tiempo la calle medía 5 metros de ancho. Hoy tiene 15,70. El agua se salía de las acequias y enlagunaba todo. Habían enormes eucaliptus y pimientos (aguaribay) que eran un peligro para las casas y porque las raíces levantaban las cañerías, las casas y la calle”, recuerda Segundo Zatta.

Con humor, ese vecino de Rawson dice que "nosotros debemos haber sido los primeros piqueteros. Fue cuando la empresa Paolini empezó a pavimentar la calle desde la Lemos hacia la Mendoza. Le venían echando una fina capita de asfalto, así nomás, poniendo las cañerías superficialmente. Nos juntamos los vecinos, fuimos y nos pusimos delante de las máquinas y paramos la obra. No los dejamos avanzar”.

A partir de ese momento, siete matrimonios de vecinos empezaron a realizar reuniones en sus propias casas. Primero se juntaban los hombres. Todos los viernes. Después empezaron a incorporar a las mujeres: "Como nos juntábamos semanalmente, tuvimos que incorporar a las mujeres, porque íbamos rotando las casas para no ser siempre en la misma. Hacíamos una picadita y después largábamos”, cuenta Zatta, con lujos de detalles, como si fuera ayer.

Veintiocho años después, aquella movida vecinal dio sus frutos. Pero no fue fácil: "En cada cuadra pusimos un delegado. Ése se encargaba de recolectar el dinero de las rifas que hacíamos. Sorteábamos bicicletas, de todo. Así juntamos el dinero. Consultamos a una ingeniera que era directora de Arbolado Público y nos avaló la idea de poner lapachos. Optamos por ese árbol porque un vecino había traído de Formosa una rama florecida y nos encantó”, explica Zatta, un nombre ligado al comercio de bicicletas en Rawson.

Así fue como los vecinos, junto a la Municipalidad de Rawson, por mediación del concejal Pons –quien era vecino de la Doctor Ortega-, trajeron 360 lapachos de distintos colores desde el Vivero Provincial de La Rioja. "Durante un tiempo, hasta que los plantamos, los tuvimos en la finca del concejal Pons en el Médano. De ahí los íbamos trayendo para plantarlos”, cuenta Zatta.

Los vecinos de la Doctor Ortega son quienes plantaron los lapachos que hoy son un sello distintivo de esa calle: "No solo los plantamos, sino que pusimos los palos para guiarlos, las espinas para correr los perros, los regábamos y los reponíamos cuando se los robaban. Todo hicimos los vecinos”, asegura Eugenia Galdeano.

Fiel a su fama de buen vecino, don Segundo Zatta hace un pedido muy especial, casi como una orden: "No me gustaría que quede como que yo y mi señora somos los únicos que hicimos algo. Anote, éstos son los matrimonios que yo recuerdo que más trabajamos por la Doctor Ortega: Fernández, Figueroa, Costella (fallecido), Pons, Cubilla, Moreira y Rosa”.

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