Habla la viuda del estudiante de Ingeniería: “Todavía hay un duelo que no pude hacer”
Pero, lejos de tranquilizarla, el fallo de primera instancia del juez federal Leopoldo Rago Gallo la enfureció: “Todavía hay un duelo que no pude hacer”, dice, en relación a su disconformidad con los sobreseimientos a Oscar Nasisi, actual rector de la UNSJ y Decano de Ingeniería al momento de la tragedia; y a Guillermo Cotto, ex secretario de Obras y Servicios; a la total desvinculación judicial del caso del ex rector de la UNSJ, Benjamín Kuchen, quien fue a dar una declaración testimonial, por lo que nunca estuvo ni siquiera imputado; y el procesamiento por homicidio culposo a Alfredo Daroni, quien era el Secretario Administrativo Financiero de Ingeniería y actualmente es el Secretario de Bienestar Universitario, y a José Fredy Baldivieso, a cargo del comité de Higiene y Seguridad al momento de la tragedia. Además, el juez Rago citó a declaración indagatoria para el 3 de junio a Joaquín Domingo Roso, quien era Secretario de Obras y Servicios hasta el 1 de septiembre de 2009.
Fernando Reynoso tenía 31 años al momento en que murió por la descarga eléctrica fulminante que recibió al tocar la boca en la que estaba la llave de un ventilador en la Facultad de Ingeniería, ubicada en calle Laprida al 1109 Oeste. Cursaba las últimas materias para recibirse como agrimensor. Y en ese momento se ganaba la vida tomando fotografías y haciendo mediciones. Hasta diciembre de 2009 había trabajado como capataz en la empresa Mulet Construcciones, donde había nacido la idea de hacer el Conector Sur por donde iban las vías extintas del tren. Y presentó ese proyecto como trabajo práctico final, el cual lleva el nombre de “Fernando Reynoso”.
Cecilia tenía 30 años ese 8 de marzo del 2010 en que ocurrió la tragedia. Sus hijos tenían 2 años (el varón) y 7 años (la nena). Ella se había dedicado a la familia y vivían con los ingresos de su marido. “Después de que él murió, estuve ocho meses buscando trabajo. Finalmente encontré en la Minera Tea en Albardón. Con dos niños chicos, me iba a las 6 de la mañana y volvía a las 6 de la tarde. Tuve que dejar el departamento de mis suegros en el que vivíamos porque mi hija me pedía por favor no volver allí. La verdad es que a mí también se me hacía imposible, porque todo nos recordaba a Fernando”, recuerda Cecilia.
A Cecilia y a Fernando no se le conocían públicamente sus rostros. “Habíamos decidido con la familia no hablar, esperanzados en que se iba hacer justicia. Pero es lamentable lo que ha resuelto el juez Rago Gallo. Vamos a apelar ese fallo ante sus superiores. Espero que los que tengan que resolver tengan dos dedos más de frente. Cómo puede ser que se responsabilice a los empleados y no a quiénes los mandan. El decano Nasisi y el rector Kuchen tenían la obligación de saber que las instalaciones eléctricas estaban mal hechas, que alguien puenteó los fusibles para que no saltaran y eso hizo que mi marido no salvara su vida. Le pasó a Fernando, pero le podría haber ocurrido a un profesor o a cualquier otro. Seguro que allí la justicia hubiera resuelto otra cosa. Esto no fue un accidente común y corriente. Todos sabían del riesgo que se corría”.
Cecilia y sus dos hijos dejaron la casa que compartían con Fernando y se fueron a vivir con los padres de ella. “Yo necesitaba ayuda. Mis hijos me piden que tengamos nuestro propio espacio, pero económicamente no puedo pagar un alquiler. La plata no me alcanza. Esta tragedia nos rompió la vida a todos. Desde la Universidad ni siquiera me llamaron por teléfono para ver si necesitaba algo. Nunca aparecieron. Para ellos Fernando era un número. Nada más”, cuenta.
Dato
La familia del estudiante también inició una demanda civil por la tragedia, pero todavía no hay una resolución.
“Hay responsabilidad jerárquica”
Diego Reynoso es hermano del estudiante fallecido y el abogado querellante que representa a la familia. Adelantó que el lunes 20 de mayo van a presentar la apelación al auto de procesamiento dictado por el juez Rago.
“Hay responsabilidad jerárquica. Están totalmente equivocadas las interpretaciones que hizo el juez sobre las pruebas que hay en el expediente. No se puede echar la culpa al empleado y no los que los mandaban”, precisó Reynoso.
“Daroni no tenía responsabilidad”
Fernando Castro, el abogado defensor de Alfredo Daroni, quien fue procesado por el juez Rago, apeló el fallo argumentando que “el cambio de la red eléctrica no era un área de Daroni. Del análisis se desprende una interpretación equivocada del juez. El cambio de la red eléctrica que había informado que se debía hacer, era competencia del Rectorado, no de quien era el Secretario Administrativo Financiero de la Facultad de Ingeniería. El expediente que Daroni había guardado y no le había informado a Nasisi, que según el juez por eso es que al ex Decano lo desvincula, era sobre el gabinete de computación, de las luces del estacionamiento y del tablero eléctrico, que eran obras menores”, dijo Castro.